<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601</id><updated>2011-10-11T15:48:47.600+02:00</updated><title type='text'>La mansión del elefante</title><subtitle type='html'>"El espiritu de un viejo es como el numah. Este árbol tiene a la vez retoños, flores y hojas secas del pasado. Lo antiguo y lo nuevo, hasta lo que pertenece a la región del olvido" Rudyard Kipling, cuentos de La India</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Iskandar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17425225852109333878</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>54</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-247094213250010156</id><published>2010-08-18T10:08:00.001+02:00</published><updated>2010-08-18T10:12:09.339+02:00</updated><title type='text'>Cuando descansa el elefante</title><content type='html'>Bajo una noche de ópera espacial, un convoy marcha, híbrido de ensueños, sobre un camino de hojas de otoño. Marchan al ritmo lento de un paso por semana, aquellos, los que fueron testigos del baile de los planetas, del lloro de los ángeles, de la supervivencia de un árbol. Marchan payasos alcohólicos, gentes de la India, suicidas estilitas, asistentes de Hara-Kiri; marchan también iluminados, señoras sin reverso, hombres infortunados, y niñas en busca de huellas; marchan todos ellos a lomos de un elefante, aquél que no adivinaron los cuatro sabios.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Sobre sus espaldas, el gigante los acuna, y su paso los mece. Miles de personas se agolpan, confundiéndose en una masa abigarrada; un escritor de ciencia ficción abraza una máquina de escribir, un pescador japonés enseña el oficio a su hijo, un joven actor bebe vino en una bañera, hay también un loco y una niña que envejece de súbito. Un gato se pasea entre las piernas de todos, enigmático, y otra niña con un globo se entretiene buscándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los breves espacios huecos se adivinan, desperdigados, aquí un libro, allí un paraguas roto, más allá un jersey, o tal vez dos calcetines. Arriba, surcan el cielo los aleteos de unas palomas bien alimentadas, y se escuchan sonidos urbanos: un estornudo, un lloro compartido, la tonada de un reloj suizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el camino también, próximas al animal, caminan las personas que lo alentaron a tomar el viaje, aquellas cuyas palabras le infunden fuerza, y a ellas les agradece en silencio con sus ojos antiguos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ocurre, justo después de un año desde que iniciaran el viaje, que el elefante recuesta sus patas, hace un alto en el camino, y descansa. El elefante descansa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-247094213250010156?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/247094213250010156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=247094213250010156&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/247094213250010156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/247094213250010156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/08/cuando-descansa-el-elefante.html' title='Cuando descansa el elefante'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-6680579817342835803</id><published>2010-08-11T13:40:00.002+02:00</published><updated>2010-08-11T13:43:51.983+02:00</updated><title type='text'>Hombre dando de comer caviar a las palomas</title><content type='html'>Si Emilio comía en el ascensor, se afeitaba tumbado en la cama y guardaba la cartera y las llaves en una bandeja de la nevera, se debía a que, ya desde pequeño, sufría la terrible necesidad de hacer cosas que no hiciese nadie más. Cualquier acción que se asemejase a la de otra persona le enfermaba hasta tal punto que el afán de la exclusividad le llevaba a tener comportamientos cada vez más extraordinarios. Así, en el colegio se presentaron los primeros síntomas de este trastorno; a los doce años quiso llevar corbata y mocasines, cuando a esa edad sus compañeros lucían sus primeras deportivas y se llevaban las sudaderas con capucha. Y mientras en el recreo se jugaba a fútbol o a la comba, el pequeño Emilio se inventó un juego donde se tenía que jugar al fútbol mientras se saltaba a la comba, pero entonces otros comenzaron a interesarse y él dejó de jugar.&lt;br /&gt;Fue conocido en su instituto mayormente por su afición a leerse los libros al revés y por escribir con las dos manos de forma alterna, un párrafo con cada una; así no pertenecía al grupo de los zurdos ni de los diestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, a medida que fue creciendo, lo hicieron también sus manías; son muy conocidas en su vecindario las rarezas que representaba muy a menudo: le habían visto batir huevos en la parada del autobús, pasear un centollo, lavarse los dientes en una cabina telefónica, y tocar una guitarra sin cuerdas con un letrero que decía «la música se lleva por dentro». Y luego estaba su apariencia. Ya llevaba pajarita con chándal, o combinaba colores imposibles, o usaba zapatos de distinto juego, o llevaba media cara con barba y la otra media afeitada. Era un hombre con insaciable curiosidad, y en todos sus quehaceres buscaba siempre la oportunidad para crear algo nuevo.&lt;br /&gt;Nunca aprendió a conducir, ni cogía el transporte público. Cuando se disponía a salir a la calle, lo hacía siempre a horas poco comunes y por calles poco concurridas.&lt;br /&gt;Había despertado en sus vecinos una curiosidad morbosa, y a cada vez que salía de casa las mirillas se copaban con ojos ávidos de cualquier cosa estrafalaria. Y siempre las había. Unas veces Emilio, que vivía en un quinto, subía los escalones de espaldas, otras, utilizaba de forma alterna el ascensor y la escalera, así pues, subía un piso andando y el otro en ascensor. Otras veces se santiguaba en cada rellano, o recitaba poesía, correspondiendo a verso por escalón. De todas formas no le gustaba tampoco repetir sus propias excentricidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No conocí a nadie igual, tan en constante huída de las costumbres y de la práctica común, tan distante del comedimiento y de las normas. Emilio era así, pero no lo empujaba a ello un afán de destacar, ni siquiera se trataba de una protesta contra el sistema. Simplemente adolecía de una enfermedad aún no catalogada, que le obligaba a romper en todo momento con los condicionamientos sociales. Esto era cierto hasta tal punto que si, por ejemplo, en el supermercado se sentía actuar igual que los demás por llevar carro, le invadía una náusea, y entonces se deshacía del carro al instante y cargaba los productos, que se yo, metidos en calcetines. El problema que Emilio tenía era este, que por su condición de trasgresor exacerbado, sufría una desazón cuando en ocasiones no tenía más remedio que actuar según la mayoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que lo vi estaba sentado en el banco de un parque, dando de comer a las palomas, y les daba caviar. Meticulosamente acercaba una cuchara a la bandada y, unas más tímidas otras más enérgicas, todas iban a picotear las huevas. Me senté al lado, con el leve apercibimiento de que había algo de arte en todo aquello.&lt;br /&gt;Le dije:&lt;br /&gt;— ¿Por qué das caviar a las palomas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre no habló en algún tiempo, y cuando lo hizo, me miró a los zapatos de forma que parecía que les hablaba a ellos:&lt;br /&gt;— Gente que les de pan ya hay mucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego me sonrió, bueno, no a mí, a mis zapatos, de una forma un tanto pícara, pero sin maldad. Más allá de su enfermedad, y esto solo lo sospecho, sentía un cierto regocijo al dejar perplejos a los que eran testigos de sus acciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilio murió como muere todo el mundo, eso no pudo evitarlo. En cambio si dejó escrito que alguien, quien fuera, mezclase sus cenizas con pintura y dibujase un cuadro. Resultó un cuadro famosísimo, y hay quienes le pusieron cifras altísimas para un cuadro así, pero era enigmáticamente bello, decían. En él aparecía un hombre sentado en un banco de un parque que daba caviar a las palomas. Yo lo pinté.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-6680579817342835803?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/6680579817342835803/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=6680579817342835803&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6680579817342835803'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6680579817342835803'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/08/hombre-dando-de-comer-caviar-las.html' title='Hombre dando de comer caviar a las palomas'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-3284036855066127137</id><published>2010-08-04T14:30:00.004+02:00</published><updated>2010-08-05T09:28:16.062+02:00</updated><title type='text'>Hojas de otoño</title><content type='html'>La vieja gitana vaticinó, sin decírselo:&lt;br /&gt;— Morirá cuando beba agua mientras suene &lt;em&gt;Hojas de otoño&lt;/em&gt; dentro de un coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sus horas de conducción, durante los setenta y siete años de vida que tenía, había bebido ciento siete veces, y escuchó aquella canción unas treinta y cinco, pero que se diera el caso de que coincidieran ambas, y dentro de un coche, solo ocurrió una. Aquel día, un vehículo, sin conocer nadie las circunstancias, se metía en dirección contraria.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-3284036855066127137?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/3284036855066127137/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=3284036855066127137&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/3284036855066127137'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/3284036855066127137'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/08/ojas-de-otono.html' title='Hojas de otoño'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-2570274614546432672</id><published>2010-07-28T11:48:00.002+02:00</published><updated>2010-07-28T11:54:06.182+02:00</updated><title type='text'>Un día en ABCD</title><content type='html'>Amanece, bostezo y chirria el despertador, agarro la bata y camino a la ducha. Me afeito y bebo café para desperezarme. En el armario busco una corbata decente y mi atuendo. Bajo a la cocina aun dormido, me arreglo un bol de cereales y desayuno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera, mi bólido; un coche en desuso, con abolladuras y bastante cascado. Dentro, me abrocho la banda del cinturón y después arranco. Bordeo la carretera que se desvía a la autopista y bajo a la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de aparcar, ya en el banco, camino directo al ascensor, busco al capataz y me dice que analice los balances. Cierro mi despacho y aguardo al bocadillo de chorizo del descanso, algo buenísimo. Cuando me dispongo a acabar los balances, me comunican el despido. Aguanto el berrinche que el capataz me dedica, me atuso la barba y creo decir o apenas balbucear un “cállate”. Me deshago de algunos bártulos, y en una caja deposito unos archivos, bolígrafos, el celo y los dibujos de mi ahijada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo al coche y me dirijo abatido al bar más cercano. Después de acercarme a la barra, el camarero me dispensa alcohol y bebo. Unas cervezas después, y algo beodo, conduzco en dirección al apartamento. Los botes de la carretera me deprimen más, y acelero bruscamente. Curva a la derecha, adelanto a una bici, continúo dándole al acelerador, un bache, curva, más deprisa, y me abalanzo a un barranco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando despierto, amanece. Hay bacalao para comer, dice Ana. Basta su contacto para darme ánimo, me besa en la cabeza y me da agua. Bebo con cuidado y despacio. El accidente…barranco… me caí, le digo. Acabaste bien, contesta, descansa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bendeciré cada día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-2570274614546432672?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/2570274614546432672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=2570274614546432672&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/2570274614546432672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/2570274614546432672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/07/un-dia-en-abcd.html' title='Un día en ABCD'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-8724337326300025946</id><published>2010-07-21T18:55:00.001+02:00</published><updated>2010-07-21T18:59:24.817+02:00</updated><title type='text'>Al lloro de los descreídos</title><content type='html'>El Señor expira, muerto por hermosas manos&lt;br /&gt;Celestes brazos retuercen su garganta dura&lt;br /&gt;Criaturas aladas, ángeles matadores&lt;br /&gt;Y se pierde en el cielo la buenaventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son los hijos de la fe perdida, que ahora mudan&lt;br /&gt;Son los huérfanos de Dios que a medrar empiezan&lt;br /&gt;Son los querubines parricidas que despiertan&lt;br /&gt;Y que ahora se burlan de los hombres cuando rezan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se disponen ellos a despoblar las alturas&lt;br /&gt;Hatillo al hombro y con las alas desplumadas&lt;br /&gt;Van a caer a la tierra, nacidos de nuevo&lt;br /&gt;Con manos desnudas y creencias olvidadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y deambulan por las calles sin ningún cobijo&lt;br /&gt;Perdidos desertores, dejando atrás un hogar&lt;br /&gt;El óbito divino les llega, alicaídos,&lt;br /&gt;Cuanto de fe hubo en ellos, ya no la habrá más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arcángel que te emborrachas en los bulevares&lt;br /&gt;Bebes, y bebes para borrar la vieja gloria&lt;br /&gt;Con las canciones muertas de tristes exiliados&lt;br /&gt;Ahora sufre el cuerpo, ahora sufre la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ya pasan los días desde que te fueras&lt;br /&gt;Y percibes del alma los primeros barridos&lt;br /&gt;Sientes caer, a tu carne, una nube de plomo&lt;br /&gt;Y a ahogarte vas al lloro de los descreídos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-8724337326300025946?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/8724337326300025946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=8724337326300025946&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8724337326300025946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8724337326300025946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/07/al-lloro-de-los-descreidos.html' title='Al lloro de los descreídos'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-1271152538110523237</id><published>2010-07-14T16:39:00.001+02:00</published><updated>2010-07-14T16:40:50.057+02:00</updated><title type='text'>Baños de humo y Jazz</title><content type='html'>Cuatro paredes, un techo, un suelo, y nada más. &lt;br /&gt;Aún así, de este habitáculo, que cualquiera podría juzgar de insignificante, puede aflorar la vivencia de millones de atardeceres, de miles de olas de mar, de cientos de montañas. Una hora, música de jazz de una cinta antigua, una vela, un puro, vino, mi hermano en la bañera pueden superar estos segundos a montones de años de existencia humana. No es que se de la genialidad, solo que tan caprichosa es la numinosa voluntad del arte y de lo bello, que bien pudiera darse aquí, tanto como en el despacho de una gran eminencia, o en la acera de enfrente, o en varios sitios a la vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vieja cadena de música escupe ondas, que son música, que rebotan de las paredes a nosotros. Nunca será igual la música, ésta que ahora se agolpa a nuestro alrededor, muere en el preciso momento en el que la escuchamos; nosotros, al escucharla también lo hacemos, morir. ¿Por qué temer la muerte entonces si es lo único que nos inclina a la vida? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, como no pueden despertar los que no duermen, la muerte nos hace entrega de la exquisitez del instante, de la culminación del momento único; los segundos lánguidos, minutos perecederos horas moribundas, días que se extinguen y vidas que tiemblan y se apagan con la idéntica celeridad de una vela. Nuestros ecos se reducen a sombras chinescas en la pared, entonces la muerte es nuestra mejor aliada. A nada debemos de temer más que a la inmortalidad, tonto de Aquiles que reniega de Tánatos y sus encantos; pero ella es benévola con todos y hasta él fue conocedor de sus favores divinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muera el hombre y su vida habrá sido engendro de la virtud de existir, quede con vida y se habrá creado el lastre de sus propios actos, terminando arrastrado de las repetidas existencias, e inmune al apoteósico final, del cual se quedará sin tomar parte. Al tenerlo todo, no tendrá nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la genialidad se dará siempre allí donde haya un momento que se extinga; con un hermano, con vino, un puro, una vela, una cinta antigua de jazz, un suelo, un techo, cuatro paredes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-1271152538110523237?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/1271152538110523237/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=1271152538110523237&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1271152538110523237'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1271152538110523237'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/07/banos-de-humo-y-jazz.html' title='Baños de humo y Jazz'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-5030796152035151918</id><published>2010-07-07T23:34:00.001+02:00</published><updated>2010-07-08T10:14:44.475+02:00</updated><title type='text'>Oda a una ventana</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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Es algo simbólico que tú existas, abres al hombre a sí mismo. A ti te hablo, agujero, y a los muchos otros que como tú han de cumplir esto mismo: ventanas de todas las partes del mundo, de una infinidad de formas y estaturas, aquellas de pisos bajos o las de los altos edificios, esféricas, altas, estrechas, contiguas unas a otras o fronterizas, de alféizares desemejantes, con vistas a un árbol, o a una calle estrecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ventana puede ser solamente una ventana, pero puede ser también un hálito de vida; cuando de entre su inerte cristalera se cuelan, surcando la entraña, una brisa agradable o quizá unas gotas de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ventana puede ser solamente una ventana, pero puede ser también una muchacha que se maquilla la cara; es curioso como al solaz de la jornada el rostro se le adorna por momentos, o una mujer coqueta; tan rápido se viste y desviste de los cielos distintos como se engalana con los danzarines toldos de otras casas, o el agitarse de unos árboles o un pasar de palomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ventana puede ser solamente una ventana, pero puede ser también pintura en movimiento; como una lienzo que todo lo reproduce, y en cuyos trazos se dibuja un paisaje infinito, de la misma forma que un fotograma es inacabable o una mirada incompleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ti te hablo, que eres nacida de un surco entre paredes, tú, hija de mil cuadros, mujer presumida con pelo de cortina, ventana de noche o de día, que ya eres lumbrera de madrugada o portillo nocturno, a donde van a maullar los gatos. Ya acunes en tu fondo un campo tranquilo o agites en tu fuero una ciudad bulliciosa, a ti te escribo escaparate de vida, ventana de todas las horas, y que a través tuyo he visto crecer el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como quiera que sea tu nombre, ventanuco, tragaluz, claraboya, mirador, me imagino cuanta gente estará ahora mismo asomada. Si alguna vez quiero sentirme libre, solo tengo que mirar una ventana.  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-5030796152035151918?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/5030796152035151918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=5030796152035151918&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5030796152035151918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5030796152035151918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/07/oda-una-ventana.html' title='Oda a una ventana'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-8513428218304791780</id><published>2010-06-30T14:58:00.000+02:00</published><updated>2010-06-30T14:59:31.263+02:00</updated><title type='text'>Cuando hierve la tinta</title><content type='html'>Un pensamiento, de espíritu inquieto, caracolea vertiginoso por entre las redes mentales de uno. Lo hace desde el subconsciente y de un modo tal que arrastra consigo otros pensamientos afines hasta que tiene lugar un golpe repentino de algo que tarda en apreciarse, un coletazo de inventiva, y entonces sucede que se incuba una idea.&lt;br /&gt;Es el mal del escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede sufrirlo a cualquiera que sea la hora, en el más insospechado de los lugares; venirle los padecimientos una tarde en el cine, o en el desayuno de la mañana, e incluso cuando está dormido. Es en ese momento en que se siente bullir despabilado un brote de ingenio, como si algo corrosivo surcase los entresijos del cerebro; cuando se nota pugnar las palabras por salir al exterior es que tienen que ser escritas. Y te muerden si no lo haces.&lt;br /&gt;Se sufre el ataque de una insistente corriente de asociaciones, las expresiones se agolpan a punto de estallar en la boca, y un punzante bolígrafo se adhiere raudo a la mano. Las piernas, autómatas, se orientan al escritorio, la silla se agarra el cuerpo, los brazos se predisponen, la vista se lanza al folio en blanco. Imposible conciliar el sueño, todo lo demás está fuera de lugar. La ilusión lo absorbe a uno y la idea deja de ser suya, ahora es él el que pertenece a la idea.&lt;br /&gt;En breve, y de forma acuciante, se advierte el deslizarse de letras caprichosas, trazos agresivos que roen el papel hasta deslustrar lo blanco y convertirlo en un sinnúmero de rayas de tinta. La mano agitada anotará frases que ni siquiera se habían  pensado y palabras que ni se recordaban aprendidas. Y unas pulsiones desconocedoras harán mella en lo oculto de cada uno, todo mientras dure el delirio. Amigo, entonces se estará rasgando el Velo de Maya, porque no escribe uno, sino el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tiene lugar el fin del sortilegio uno se despierta como de una borrachera. Siente jaqueca, le duele el cuerpo, le cuesta reincorporarse al mundo de lo físico, y descubre ante sus ojos una pila de hojas manchadas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-8513428218304791780?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/8513428218304791780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=8513428218304791780&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8513428218304791780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8513428218304791780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/06/cuando-hierve-la-tinta.html' title='Cuando hierve la tinta'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-299771066418790832</id><published>2010-06-23T14:49:00.002+02:00</published><updated>2010-06-23T14:54:02.731+02:00</updated><title type='text'>Todos los hombres con bigote</title><content type='html'>Desde el sueño más profundo, mi cuerpo entumecido se despertó. Ni siquiera supe cuanto había dormido. Dejé poco a poco que mis brazos y piernas revivieran, un hormigueo me delató que estaban volviendo de mi lado, del lado de la consciencia. Mi mente, en cambio, parecía resistirse al  estímulo, como si un influjo le animase al adormecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atravesé las estancias de mi casa hasta la cocina, quise preparar café pero no pudo encontrarlo. Abrí la nevera y comprobé confuso que unas latas que nunca había visto ocupaban todas las bandejas; parecían de bebida, cogí una y la probé, no sabía a nada. Aún adormilado eché un vistazo al salón y lo encontré raro. Sospeché entonces que no era yo que estaba aturdido, algo había de extraño en lo que me rodeaba. Como si alguna cosa no encajase. Todo estaba en su sitio, sin embargo… Entonces me senté en el sofá y encendí el televisor.&lt;br /&gt;La primera imagen era la de una mujer, atractiva; vestía de un rojo pálido, tenía el pelo negro y lo llevaba recogido por una coleta, los labios los tenía pintados del mismo rojo del vestido y sus ojos eran marrones. Hablaba del tiempo. Cambié de canal, la misma mujer aparecía ahora anunciando un coche, un deportivo blanco. Llevaba el mismo vestido y tenía el pelo igual de recogido, como si no hubiese pasado un minuto entra una grabación y otra. Cambié otra vez de canal, volví a cambiar, y así muchas veces. En todos, uno tras otro, sin excepción, aparecía la misma mujer como duplicada por las ondas televisivas, siempre estaba ella.&lt;br /&gt;Sin ni siquiera apagar el aparato me incorporé del sofá y me dirigí a donde unos cuadros de la pared me llamaron la atención. Tenían algo de familiar, pero a su vez, también los encontré desconocidos. Me sorprendió que uno de ellos fuera de aquella misma mujer, la de la televisión. El otro, aún más desconcertante, se trataba del retrato de un hombre de rostro frío, de nariz curva y mirada inquieta. Tenía el pelo corto, castaño, llevaba traje negro y corbata gris, y lucía un arreglado bigote. Un buen rato pasé mirando aquel rostro hasta que una voz, venida de algún rincón de la casa, me sacó de la abstracción, una voz de mujer.&lt;br /&gt;—¿Por qué has encendido mis canales? —se escuchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui instintivamente a dónde la televisión, y allí me la encontré, a ella, siempre a esa misma mujer, pero esta vez en persona, en mi propia casa. Volvió su rostro hacia mí, esperando una respuesta mía que no llegó. Solamente me limité a mirarla con tanta fijeza como me era posible, como si esperase a que en cualquier momento se desvaneciera. Pero no lo hizo. Después de unos segundos de silencio ella cogió el mando y apagó el televisor.&lt;br /&gt;—Sabes de sobra que tu mando es el azul —dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego se dio la vuelta, y se internó en alguna de las habitaciones de la casa. ¿Qué estaba ocurriendo?, pensé. Todo aquello se ofrecía ante mí con una atmósfera ambigua. En parte reconocía mi casa, reconocía los muebles y creía reconocerla a ella, pero solo en parte. También parecía ser todo nuevo y desconocido, ajeno a mí, e irreconocible en tanto que a ratos me parecía estar en alguna otra casa. Algo aturdido me senté de nuevo en el sofá. Vi que sobre la mesa había un mando azul, y le di al botón de encender. Casi parecía la misma programación, los decorados, la música, las palabras, solo que en lugar de la mujer aparecía el hombre del cuadro, justo igual en apariencia. Como había sucedido con la mujer, él también ocupaba todas las sintonías, hablando de política o deportes o dando clases de gimnasia. Eso si, siempre de traje.&lt;br /&gt;No puede ser, me dije a mí mismo, algo enfurecido. Entonces levantándome de golpe, me apresuré a salir de la casa, hacia las escaleras. Mientras bajaba, ni sabía cuantos pisos tendría que bajar, me preguntaba si lo que sucedía no podía ser un mal sueño, y en realidad estaba aún en la cama durmiendo. Pero en el fondo sabía que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí a la calle, a una avenida ancha, y tuve que andar unos metros hasta que quise darme cuenta de lo que ocurría. Todo era lo mismo.&lt;br /&gt;A izquierda y derecha, todo el paisaje parecía ser una clonación de sí mismo. Las mujeres que transitaban eran todas esa mujer, y con los hombres pasaba igual.&lt;br /&gt;También los edificios, de idéntico color y proporciones, y los coches, el mismo deportivo blanco del anuncio. Asimismo los balcones, los establecimientos, farolas, fuentes, adoquines, iguales hasta el último detalle. Caminé despacio y mirándolo todo, escrutando cada porción de imagen por si aparecía algo desigual, ansioso por encontrar a una mujer de azul, un hombre sin corbata, o un coche verde. Pero nada, centenares de siluetas copiadas unas de otras seguían su paso, inalterados; las mujeres de rojo, y todos los hombres con bigote.&lt;br /&gt;Después de mucho caminar me detuve ante uno de los escaparates y me quedé atónito. Desde el reflejo sobre el cristal me llegó mi propia imagen, la misma de todas, aquella del cuadro y de la televisión, aquella que se contaba por millares en las calles; un rostro frío, de nariz curva y mirada inquieta. Un hombre de pelo corto y castaño, de traje negro y corbata gris, y con un arreglado bigote. No supe entonces si pensar que toda la demás gente se había vuelto como yo, o yo me había vuelto como ellos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-299771066418790832?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/299771066418790832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=299771066418790832&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/299771066418790832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/299771066418790832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/06/todos-los-hombres-con-bigote.html' title='Todos los hombres con bigote'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-8848068306083954085</id><published>2010-06-16T10:56:00.001+02:00</published><updated>2010-06-16T10:57:45.914+02:00</updated><title type='text'>Diccionario patético</title><content type='html'>Hoy, unas idioteces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rastsafari: Recorrido por la estepa africana exclusivo para gente con rastas.&lt;br /&gt;Calentines: Calcetines que calientan.&lt;br /&gt;Ciclopedia: Enciclopedia para gigantes de un solo ojo.&lt;br /&gt;Surfnormal: Alguien idiota que practica surf.&lt;br /&gt;Astrohúngaro: Sol de Hungría.&lt;br /&gt;Caravana: Rostro que no dice nada.&lt;br /&gt;Cableado: Chino con enfado.&lt;br /&gt;¡Ay, mi arma!: Expresión que utiliza un soldado andaluz para dirigirse a su rifle.&lt;br /&gt;Table Dance: Lugar donde las mesas bailan.&lt;br /&gt;Agua-cero: Cuando no llueve nada, sequía total.&lt;br /&gt;Extintor: Alguien que en otro tiempo vendía tinta.&lt;br /&gt;Enchufa: Corriente de alimentación que sirve para hacer horchata.&lt;br /&gt;Pordioseros: Gente desprovista de erotismo, de ahí la súplica a los dioses “¡Por Dios, Eros!”&lt;br /&gt;Manifiesta: Ocasión de celebración y jolgorio para las manos.&lt;br /&gt;Menoscabar: Ahondar en la tierra en menor grado.&lt;br /&gt;Fraudulento: Estafa que tarda mucho en ejecutarse.&lt;br /&gt;Shiva: Diosa del impuesto sobre el valor añadido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-8848068306083954085?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/8848068306083954085/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=8848068306083954085&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8848068306083954085'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8848068306083954085'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/06/diccionario-patetico.html' title='Diccionario patético'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-2253650340113439301</id><published>2010-06-08T11:13:00.002+02:00</published><updated>2010-06-08T11:23:02.320+02:00</updated><title type='text'>Los Nuevos Estilitas</title><content type='html'>Casi lo he logrado. Acabo de trasladarme a mi nuevo apartamento. Es un séptimo piso.&lt;br /&gt;Es pequeño, la pintura de las paredes está desgastada, hay humedades en el techo, algunas bombillas están fundidas, huele mal y no está amueblado, pero no me importa, no pienso quedarme mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo que no estaba solo. Me siento en una silla polvorienta y leo el periódico; esta mañana han ingresado a otras tres personas por lo mismo, y anteayer murió otra más, todas en esta misma ciudad. «Es nada menos que alarmante el incremento de los llamados Nuevos Estilitas» leo en el titular, «…seguramente debido a un rechazo cada vez más pronunciado hacia la sociedad» Otros diagnósticos aparecen en el artículo: alienación grave, falta de identificación con su entorno, desencanto general, autoflagelación.&lt;br /&gt;Igual todos son ciertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto del periódico no me interesa y lo dejo en el suelo. Pienso en que esto no es nuevo, la historia siempre las ha tenido: personas que sufren por voluntad propia. Existen, sean cuales sean los motivos, por espectáculo, por fama, por placer, por creencias religiosas, por una protesta o por dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Houdini, al que sus retos le valieron la fama mundial, murió de peritonitis a causa de que un tipo le golpeara, de forma pactada, para comprobar su resistencia; “Cannonball” Richard detenía balas de cañón con su abdomen; Alvin “Shipwreck” Nelly estuvo sentado cuarenta y nueve días en el asta de una bandera, y Annie Taylor, una profesora de sesenta años, cruzó las cataratas del Niágara metida en un barril. Los hay que por devoción, se acuchillan el cuerpo o se aporrean la cabeza.&lt;br /&gt;Simeón, llamado “el estilita”, pasó treinta y siete años viviendo sobre una columna, como penitencia. Luego, otros de su mismo tiempo le imitaron.&lt;br /&gt;Ahora, mucho tiempo después, existe un grupo de gente, los Nuevos Estilitas, y según las noticias cada vez en mayor número. El “método”, muy sencillo; uno empieza tirándose desde un primer piso, una vez conseguido tiene que tirarse de un segundo piso, luego de un tercero, y así hasta donde cada uno pueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos han dicho que es un suicidio camuflado. Estoy de acuerdo. Pero encuentro que hay algo bello en eso; no tan solo como una forma de pronunciarse en un mundo que no escucha; sino como algo exclusivamente nuestro, del ser humano, nuestro sufrimiento voluntario; un oso nunca metería la pata en un cepo aposta. Es un reto como el de Simeón, o como el de Cristo cuando se internó en el desierto.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Me levanto de la silla; después de años de rehabilitación las piernas aún me flaquean un poco, pero puedo avanzar unos pasos, los suficientes hasta el balcón. Soy Samuel, uno de los Nuevos Estilitas; quizá bata un record dentro de unos minutos, quizá mañana salga mi nombre en las esquelas. Todo lo demás no me importa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-2253650340113439301?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/2253650340113439301/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=2253650340113439301&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/2253650340113439301'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/2253650340113439301'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/06/los-nuevos-estilitas.html' title='Los Nuevos Estilitas'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-280439841611939496</id><published>2010-06-02T12:50:00.003+02:00</published><updated>2010-06-02T13:00:50.967+02:00</updated><title type='text'>Bohsumán «el de la muerte dulce»</title><content type='html'>A la edad de treinta y siete años, después de quince como sultán de Jumea, Ramán se estaba muriendo. Durante las tres semanas que venía padeciendo lo que los más entendidos hablaban de algo intratable, su hijo y esposa, a los pies de su cama, le habían visto consumirse el cuerpo, y abandonarse al lecho, sin fuerzas y apenas sin aliento, en una de las estancias de palacio.&lt;br /&gt;Cuando la fiebre le daba tregua, el enfermo podía escuchar de fondo cómo la gente, su pueblo, se arremolinaba en torno a la casa, suplicando a los dioses que se recuperara. Un día dijo:&lt;br /&gt;—Falta poco ya para morirme, querría aprovechar este tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, uno de los días pidió Ramán ver a sus animales, a los que habló y acarició efusivamente; al siguiente quiso saludar a aquellos que habían venido a verle, y recibió todo tipo de dádivas y agradecimientos; al otro lo pasó con su esposa, y se bañaron juntos y se rociaron esencias y aceites, y compartieron lecho; al cuarto día quiso que le dejaran solo, y no se le vio hacer nada, salvo murmurar para sí, con los ojos cerrados.&lt;br /&gt;Al quinto llamó a Negoy, que entonces contaba ya con veinte años, para que le acompañase en sus aposentos. Toda la mañana estuvieron juntos, aunque no se hablaron; cada uno inmerso en sus propios pensamientos. Tan solo a veces se miraban el uno al otro, cuando el hijo le llevaba al padre un vaso de agua, o algo de comida.&lt;br /&gt;Cuando ya atardecía, se acercó el hijo a donde yacía tumbado Ramán.&lt;br /&gt;—Sabes papá,—le dijo, mientras miraba a la gente por la ventana—, la tuya va a ser una muerte recordada.&lt;br /&gt;—Toda esa gente de fuera —continuó hablando Negoy— tiene algo que agradecerte, así que entiendo que no soy el único que pierde un padre. Has sido muy fuerte, y creo que ahora te preocupa irte por lo que pueda pasarnos a los tuyos sin tí. Pero créeme, no has podido hacerlo mejor, te vas con una nación que te quiere, una esposa que te ama y un hijo que te adora. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Negoy puso la mano en la frente de su padre, y a la vez que esbozaba una sonrisa, le dijo:&lt;br /&gt;—Puedes irte padre, pues ya has cumplido, y la tuya será una muerte dulce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramán sonrió también, y se entrevió un destello en sus ojos.&lt;br /&gt;—Entonces recuerdas lo que dije a los elefantes… te quiero, hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así Ramán abandonó el mundo, y el pueblo le lloró durante un tiempo, recordándole, gracias al relato de Negoy, con el último de sus nombres, Bohsumán «el de la muerte dulce».&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-280439841611939496?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/280439841611939496/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=280439841611939496&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/280439841611939496'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/280439841611939496'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/06/bohsuman-el-de-la-muerte-dulce.html' title='Bohsumán «el de la muerte dulce»'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-9117564327003134385</id><published>2010-05-25T12:00:00.002+02:00</published><updated>2010-05-25T13:03:13.616+02:00</updated><title type='text'>Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte VII</title><content type='html'>Nendhala, la esposa de Ramán, supo que él y su hijo habían regresado cuando, desde la habitación contigua a donde ella dormía, escuchó a Negoy romper en llanto. Al escuchar a su hijo llorar como no lo hiciera nunca, su primer instinto, el más fuerte de cuantos una madre pueda poseer, la empujó a levantarse y consolar al pequeño, pero entonces recordó que ella y Ramán lo habían hablado:&lt;br /&gt;—A la vuelta nuestro hijo llorará —le había dicho un día antes—, pero habremos de dejar que lo haga en solitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poco rato se presentó Ramán en la habitación y le contó su viaje con Negoy, y los dos pasaron la noche en vela, escuchando los sollozos de su hijo, hasta que al final éste se durmió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente se despertó ella, y una vez se hubo lavado y vestido, fue a donde su hijo y lo encontró sentado en el suelo, las piernas cruzadas y los ojos cerrados.&lt;br /&gt;—Es el Padsnem —pensó ella—, su primer recogimiento.&lt;br /&gt;Y vio también que junto a él, también en el suelo, destacaban cinco objetos que luego su esposo le explicó: un libro de las sagradas escrituras, una espada, un cuenco de arroz, una hoz y una rata muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de un tiempo, Negoy se levantó y fue rápido a abrazar a su madre. No se sabe qué reflexión hizo el niño, o que pensamiento obró en él a raíz de la visita de las cinco castas, pero cuando ella, su madre, le miró a los ojos, supo que algo había cambiado, que ya no era el mismo niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la visita del Sultán de Jumea y su hijo a la otra ciudad se propagó en rumores, comentándose en todas partes; algunos, en verdad muy pocos, aprendieron de la enseñanza, y durante mucho tiempo se le conoció a Ramán como Sartyanemán «el de las cinco castas».&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-9117564327003134385?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/9117564327003134385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=9117564327003134385&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/9117564327003134385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/9117564327003134385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/05/sartyaneman-el-de-las-cinco-castas_25.html' title='Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte VII'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-3243425930448086990</id><published>2010-05-18T18:32:00.006+02:00</published><updated>2010-05-20T12:34:17.947+02:00</updated><title type='text'>Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte VI</title><content type='html'>A medida que el hijo acompañaba a su padre acudían a él dos sentimientos contradictorios. Por un lado le conmovía el sufrimiento que padecía alguna de la gente que había conocido; sintió compasión y el ánimo se le ablandaba. Pero también, y al mismo tiempo, un desengaño naciente le abría los ojos a un mundo imperfecto, con claros tintes de odio, de recelo. Aborrecía la manera injusta en que las leyes del azar se le habían aparecido. Ese sistema, aquel que imponía una condición perpetua, no le parecía sino una negación de lo que él conocía, y, sin embargo, así de cruda se le presentó la vida por primera vez.&lt;br /&gt;A cada paso que descubría el sufrimiento, un golpe de resignación actuaba en él, haciéndole amar menos el mundo y a sus semejantes. «¿Cómo será que odio y amo al ser humano cuando antes solo lo amaba?», pensaba, «¿pasará como con el higo, que a veces está amargo?» Pese a sus dudas, Negoy calló.&lt;br /&gt;Padre e hijo continuaron por el sendero mientras la noche se hacía. Lo que había sido del alboroto diurno fue apaciguándose y los ruidos amainaron hasta que únicamente se escucharon los salpicares del río, que pasaba cerca. Cuando hubo oscurecido lo suficiente se prendieron las antorchas, y al cabo de un rato, como obedeciendo a un relevo estricto, se vio un grupo que se incorporaba al camino, casi arrastrándose.&lt;br /&gt;—Son los Dalits, hijo —habló Ramán—, la casta que no es casta, los intocables.&lt;br /&gt;Y como siguiendo a la palabra, se observaron algunos hombres que se salieron de la senda nada más ver al grupo. Negoy vio también cómo otras personas evitaban a toda costa tocarse con ellos, e incluso los había que se abstenían de pisar sus sombras. Pero nada de esto pareció importarles a ellos, a los parias, pues continuaban cabizbajos y con la mirada al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se acercaron a aquel grupo Negoy observó que eran cuatro. Uno de ellos, un hombre bajito que llevaba un palo de madera y un cubo vacío, dijo a Ramán:&lt;br /&gt;—¿Qué clase de padre trae a su hijo a estas horas del camino, para que presencie la inmundicia? Nosotros, que salimos solamente de noche, lo hacemos pensando en la gente que así ha de vernos con menos frecuencia, y es más difícil que se mezclen nuestros alientos. Usted, que seguramente conoce que éste es nuestro paso, ¿no habría podido evitar esto yendo por otro sitio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negoy se fijo que su padre sopesaba las palabras, a la luz de las antorchas pudo distinguir, además de aquel hombre, a una mujer con un paño, a un niño que le faltaba un brazo y a un anciano con una jarra de agua, y que renqueaba fuertemente. Ramán contestó:&lt;br /&gt;—Tanto mi hijo como yo hemos decidido venir voluntariamente a este lugar para encontraros a vosotros.  Quiere conocer el sistema de castas, y hasta ahora hemos conocido a los Brahmanes, a los Chatrias, a los Vaishias y a los Shudras, ¿qué clase de padre sería si le vedase una parte de verdad a mi hijo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano miró a los demás, que estaban a sus espaldas, y cuando se volvió de nuevo le entregó el cubo a Negoy diciendo:&lt;br /&gt;—Cómo queráis los dos, pero nosotros no somos ninguna casta, puesto que no hemos nacido de Brahma, sino del polvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, Negoy fue el encargado de llevar el cubo, que luego descubrió que servía para llevar a los animales muertos que encontraban. Todo esto para mantener limpia la vía que otros utilizaban. El hombre que había hablado, junto con el niño, despegaba a los animales del suelo; la señora mayor pasaba el trapo húmedo, limpiándolo de la sangre reseca; el viejo se sintió aliviado cuando Ramán le cogió la jarra de agua. A menudo paraban, cuando el cubo esta lleno, y vertían los cadáveres al río. Esto duró hasta que amaneció, que Ramán y Negoy se despidieron de los parias y volvieron a casa. Cuando hubieron llegado, Negoy abrazó a su padre y lloró mucho rato, por el cansancio, por el asco de los cadáveres, por el miedo a la noche y por aquella gente que parecía no tener alma. Y lloró porque había comprendido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-3243425930448086990?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/3243425930448086990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=3243425930448086990&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/3243425930448086990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/3243425930448086990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/05/sartyaneman-el-de-las-cinco-castas_18.html' title='Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte VI'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-808633675171359993</id><published>2010-05-11T18:43:00.003+02:00</published><updated>2010-05-20T12:23:00.700+02:00</updated><title type='text'>Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte V</title><content type='html'>&lt;em&gt;…y para los Shudras están el trabajo físico y el servicio a los demás (Bhagavad-gita 18.44)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Desde que amaneciera los arrozales habían estado en continuo movimiento; hombres, mujeres y niños segaban, recolectaban, cargaban, en una agitación sin descanso. Desde lejos se asemejaban esas personas a una colmena de insectos atareados, por sus hoces diligentes, sus sacos cargados a la espalda, y sobretodo por aquellos rostros inexpresivos, callados y silenciosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Ramán y Negoy llegaron a media tarde apenas desviaron la mirada; cuando vieron que aquel hombre y su hijo se pusieron a trabajar junto a ellos ni siquiera cesaron en sus tareas. Mientras cargaba un saco, una señora les dijo:&lt;br /&gt;—¿A qué habéis venido aquí?&lt;br /&gt;—Queremos trabajar este campo como vosotros, por esta tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos que había cerca se volvieron ligeramente hacia ellos, pero aún con las manos ocupadas.&lt;br /&gt;—¿Por qué? —dijo una muchacha no mucho mayor que Negoy.&lt;br /&gt;—Quiero que mi hijo conozca la vida de los Shudras —contestó Ramán, y los demás callaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y trabajaron toda la tarde, hasta que ya el sol les dejó por occidente, y la luz que hasta ahora les permitía trabajar la tierra les abandonó. Entonces se sentaron algunos sobre la paja y comieron algo.&lt;br /&gt;Un hombre, después de haberse llevado algo de comida a la boca comenzó a hablar, mirando al suelo.&lt;br /&gt;—Así que quieres ver cómo son los Shudras, niño. Nosotros, los que solo nacen una vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varios de los que estaban de pie se sentaron, curiosos.&lt;br /&gt;—Las castas superiores, la boca, los brazos y las piernas de Brahma, nacen cuando su madre les saca al mundo, y vuelven a nacer cuando se inician en su casta. Nosotros, los siervos y esclavos no tenemos ninguna categoría para ello. Nosotros, que somos la última casta, tenemos prohibido leer las santas escrituras, no nos es permitido tener ninguna propiedad, y hemos de exponer nuestra vida al capricho de las otras castas. No tenemos honor, ni integridad, ni derechos, ni puede mostrarse respeto por nosotros, pues así lo dicen las Leyes. Somos los pies de Brahma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre calló, los demás Shudras no dijeron nada. En sus caras se vio reflejada la amargura de quien recuerda de nuevo su propia desdicha, las palabras les habían hecho recordar lo mísero de su existencia.&lt;br /&gt;Ramán, también afligido, acertó a preguntar:&lt;br /&gt;—¿Has entendido esto Negoy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negoy, en su inocencia, en esa estancia breve que dura hasta que el entusiasmo de la vida desaparece, no pudo sino quedarse pensativo. Y vino a dar una respuesta, la respuesta más simple que a veces solo se encuentra en la cabeza de un niño.&lt;br /&gt;—No lo he entendido padre —dijo, y varias caras se le volvieron —si me quitaran los pies yo no podría andar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos Shudras casi sonreían.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-808633675171359993?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/808633675171359993/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=808633675171359993&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/808633675171359993'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/808633675171359993'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/05/sartyaneman-el-de-las-cinco-castas_11.html' title='Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte V'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-684664283841218998</id><published>2010-05-04T18:42:00.001+02:00</published><updated>2010-05-20T12:20:46.932+02:00</updated><title type='text'>Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte IV</title><content type='html'>Lahjsé era uno de los barrios de más confluencia de la zona. A todos lados, allá por donde se mirara, las gentes se aglutinaban, agolpándose en cualquiera de los puestos que hartaban la calle. Se escuchaba la algarabía de voces; palabras de compradores regateando el precio y palabras de vendedores alzándose a gritos por una oferta indigna. Entre este bullicio llevó Ramán a su hijo a la entrada de una caseta donde se vendía arroz cocinado; a la entrada una anciana rellenaba los cuencos y una niña los ofrecía y los cobraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Señora —dijo Ramán a la anciana—, no tenemos con que pagarle, pero querríamos comer algo, tal vez si aceptase que la ayudásemos nos invitaría a un cuenco de arroz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de un tiempo observándoles, hizo un gesto de asentimiento, y mandó a Ramán a traer sacos de arroz y al hijo a que cobrase junto a la niña. Durante todo lo que restó de la mañana trabajaron sin descanso. Negoy, a cada cuenco que pasaba por sus manos, se le estremecía el estómago, estaba hambriento. Las lecciones de lucha le habían dado hambre, y para colmo, no cesaba de llegarle al olfato el aroma de las especias que la abuela echaba al arroz. Aún así no comió nada, comprendió que la comida no era suya, y además veía a la niña a su lado que tampoco lo hacía. Por otra parte, aprendió pronto el oficio, la niña le mostró como ofrecer la comida sin que el cliente se quemase y como se le daban bien los números al cabo de poco daba el cambio casi sin pensarlo. En un momento en que no había mucha gente le preguntó a la niña:&lt;br /&gt;—¿Hasta cuando estáis así?&lt;br /&gt;—¿Así cómo? —respondió la niña.&lt;br /&gt;—Aquí, en esta tienda, vendiendo el arroz.&lt;br /&gt;—No lo entiendo. Nosotros vendemos arroz, luego dormimos—dijo señalando unos sacos de paja y unas pieles.&lt;br /&gt;—¿Y tus padres? —dijo Negoy algo confuso.&lt;br /&gt;—Se fueron a recoger arroz al campo, vuelven a la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho entendió que no hacían otra cosa en todo el día que vender arroz, y que gracias a ello podían comer todos los días. Se apenó un poco y le vinieron pensamientos de tristeza, pero algo le extrañó en la niña, estaba sonriendo. Vio sus dientecillos asomar alegres, y como los ojos se le achinaban un poco al hablarle, y quedó cautivado por esa sonrisa. Aquella ternura, que se veía en la niña, borraba de golpe el infortunio de toda una vida de trabajo. “Nunca he visto sonreír así” pensó Negoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un rato la abuela dio comida a cada uno y se sentaron en lo mullido de las pieles del suelo. Mientras comían en silencio, Ramán observó como aquella niña y su hijo se miraban y reían cómplices. Al acabar de comer, mientras limpiaba los cuencos, Ramán le preguntó a Negoy:&lt;br /&gt;—¿Verdad hijo, que es de admirar que esta gente, que para comer un poco de arroz trabaja todo el día, nos haya dado a nosotros la misma ración, cuando solo hemos trabajado la mitad?&lt;br /&gt;—Si, padre.&lt;br /&gt;—Esta gente —continuó Ramán— que forma parte de la casta de los Vaishias, que no recibe lisonjas por eruditos como los Brahmanes, ni alabanzas de guerra, como los guerreros, pero que día a día, merced a su esfuerzo, sobrevive en el anonimato; ¿crees que son los Brahmanes más dignos de ser amigos tuyos?&lt;br /&gt;—No padre, he visto sonreír a esta niña como a ningún Brahmán.&lt;br /&gt;Tras la despedida y el agradecimiento, padre e hijo reanudaron el camino, Negoy se despidió de su amiga y no paró de recordar su sonrisa todo el camino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-684664283841218998?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/684664283841218998/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=684664283841218998&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/684664283841218998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/684664283841218998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/05/sartyaneman-el-de-las-cinco-castas.html' title='Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte IV'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-7421287861175071677</id><published>2010-04-27T12:34:00.003+02:00</published><updated>2010-05-20T12:17:37.307+02:00</updated><title type='text'>Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte III</title><content type='html'>Luego de salir del palacete de los Brahmanes, Ramán y su hijo caminaron, ambos callados, hasta que a media mañana llegaron a una plaza donde entrenaba un grupo de soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espacio en el que se encontraban, abierto al cielo y sin sombras, incidía sobre aquellos hombres bruñendo sus espaldas y calentando el suelo a donde iban a menudo a caerse. En movimientos precisos se debatían, a cada cual con más esfuerzo; se chocaban los hierros de las espadas, se enzarzaban en luchas de brazos, se esquivaban golpes y se recibían otros tantos. Durante un rato padre e hijo observaron el entrenamiento, hasta que llegó la hora del descanso; como sentían curiosidad, los guerreros les invitaron a descansar con ellos.&lt;br /&gt;Algunos trajeron agua, otros algo de pan, y lo compartieron con aquellas dos personas que habían venido a verles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Señor —dijo uno de los guerreros—, ¿quiere que le enseñe unos movimientos de lucha a su hijo? Se le ve muy entusiasmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Claro —dijo Ramán—, pero tenga cuidado, he visto como Negoy corta la leña y temo que usted pueda salir malparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramán le guiñó un ojo y los otros guerreros rieron; el niño se levantó emocionado, le dieron una espada de madera y estuvo entrenando todo el tiempo que duró el descanso de los otros guerreros.&lt;br /&gt;Mientras, Ramán comió algo con aquellos hombres, a los que preguntó cortésmente por qué eran soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hace falta gente que luche y que se defienda por el país —contestó uno de ellos.&lt;br /&gt;—No, me refería a vuestro caso personal, a lo que os ha movido para la guerra, o si es por haber nacido hijos de guerreros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ah —contestó el mismo guerrero, mientras los otros escuchaban atentos—, usted se refiere a los &lt;em&gt;Varnas&lt;/em&gt;, a los cuatro grados de ser, las castas.&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;—Hay muchos de nosotros que sí compartimos ese pensamiento —continuó el guerrero—; nosotros, los Chatrías, somos los brazos de Brahma, y sólo así tenemos un sentido a la existencia. Lo consideramos una partición divina. No podemos comer más que lo que cocinan gente de nuestra misma casta, no podemos casarnos con otra gente que no sea de nuestro grupo, así lo entendemos algunos, y seguimos fiel a nuestras creencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Usted a qué casta pertenece? —le preguntó uno de ellos a Ramán.&lt;br /&gt;— De donde yo vengo no existe apenas esta división ni pensamiento —contestó— toda mi vida me ocupé de llevar ganado y comerciar con la leche, aunque ahora soy Sultán, o lo equivalente a un dirigente, allí en Jumea.&lt;br /&gt;Los guerreros parecieron adoptar ahora un aire más respetuoso, y se miraron unos a otros.&lt;br /&gt;Ramán, que observó esta reacción les dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tranquilos, he venido a vosotros como padre, porque Negoy tiene inquietudes y quiero que conozca por sí mismo lo que otros le han dicho.&lt;br /&gt;Entonces quedaron callados un instante y Ramán volvió a sonreir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me ha salido un niño muy curioso —dijo, y los otros también sonrieron.&lt;br /&gt;—Y también muy hábil —dijo uno señalando a donde estaba Negoy, que aprendía a esquivar una estocada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de acabar el descanso, Ramán y Negoy se prepararon para marcharse, y Ramán le preguntó a su hijo, delante de todos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Verdad, Negoy, que es de admirar la fuerza de estos hombres, la voluntad y la disciplina, y la amabilidad con la que han compartido su descanso con nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si padre —contestó Negoy—, gracias por enseñarme —dijo dirigiéndose a los guerreros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se despidieron, uno de ellos, más cercano, le dijo a Ramán:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Lo que haces te honra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los guerreros volvieron a sus armas, y Negoy le contó a su padre lo que había aprendido de lucha, mientras ambos se dirigían al barrio de comerciantes de Lhajsé.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-7421287861175071677?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/7421287861175071677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=7421287861175071677&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7421287861175071677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7421287861175071677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/04/sartyaneman-el-de-las-cinco-castas_27.html' title='Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte III'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-5039276147809073637</id><published>2010-04-20T19:47:00.003+02:00</published><updated>2010-05-20T12:16:16.613+02:00</updated><title type='text'>Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte II</title><content type='html'>Durante el desayuno se presentaron dos de los Brahmanes, que tomaron el té con ellos; eran correctos, muy justos al pronunciarse, de habla sosegada, y le parecía a Negoy que un aire majestuoso les envolvía. Aquellos maestros les aleccionaron acerca de los textos sagrados, con mucha elocuencia les citaron las máximas de los Veda, de las Leyes de Manú, y discutieron acerca de la ritualidad de las oraciones, las abluciones y la Verdad Única.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al acabarse el té, y después de que hubieron probado los Ryghpas, los panecillos salados, Ramán le pregunto a su hijo, delante de los Brahmanes:&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;—Negoy, hijo mío, ¿verdad que es de admirar la sabiduría de estos hombres, la consonancia en sus pensamientos, la armonía de sus ademanes y el adoctrinamiento de sus palabras?&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;—Si, padre —dijo Negoy.&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;—Bien, ellos son llamados la boca de Brahma, pues son la voz que ha de representarlo aquí en la Tierra. Ahora conozcamos a las demás castas.&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Uno de los Brahmanes, algo extrañado, preguntó a Ramán por el motivo de su visita, a lo que respondió:&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;—Mi hijo vino a preguntarme ayer acerca del sistema de castas. Le ayudo a conocer una respuesta.&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;—¿Quiere que se lo expliquemos nosotros? —habló otro.&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;br /&gt;Ramán no respondió nada durante un instante y luego, mientras se incorporaba, dijo:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;—Tanto mi hijo como yo les agradecemos sus enseñanzas, recordaremos este desayuno; aunque la respuesta que él busca no pueden dársela ustedes, ni yo tampoco.&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y padre e hijo se fueron, dejando atrás a aquellos maestros algo indignados, que sospechaban una enseñanza que les rebajaba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-5039276147809073637?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/5039276147809073637/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=5039276147809073637&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5039276147809073637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5039276147809073637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/04/sartyaneman-el-de-las-cinco-castas_20.html' title='Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte II'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-7961838397897434026</id><published>2010-04-13T17:32:00.007+02:00</published><updated>2010-05-20T12:14:00.337+02:00</updated><title type='text'>Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte I</title><content type='html'>Cuando Negoy, hijo de Ramán, hubo cumplido siete años, entró en la estancia donde su padre meditaba, y con gesto respetuoso fue a ponerle su mano en el hombro; el padre volvió de la abstracción.&lt;br /&gt;—Hola hijo —dijo Ramán abriendo los ojos—, ¿qué te preocupa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negoy se sentó entonces en su regazo.&lt;br /&gt;—Padre, ¿con qué niños se me permite juntarme? ¿Con quién es preferible que juegue o que hable?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pues con aquellos que tú elijas, claro—dijo el padre— , ¿por qué esa pregunta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño titubeó, y miró a su padre como buscando la verdad en lo que había dicho.&lt;br /&gt;—Pedwa, una niña que está en la escuela, me dijo que había varias clases de personas, y además yo lo he visto, adentro en la ciudad; unos van bien vestidos y hablan bien, otros, que luchan, son más fuertes y van armados, otros son más pobres, y hay otros que he visto, que parece que se van a morir pronto, y la gente se aleja a su encuentro. ¿Con quien puedo jugar yo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramán comprendió entonces, su hijo hablaba del sistema de castas.&lt;br /&gt;—Ve por ahora, Negoy, luego te responderé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación en Jumea era así: al ser una ciudad-poblado donde la mayoría se dedicaba al cultivo de tierras y tareas semejantes, nunca había existido esa diferenciación que sí se daba en las ciudades más habitadas e industrializadas. Ramán se había dado cuenta, gracias a la pregunta de su hijo, que aquel sistema de castas de las ciudades vecinas estaba comenzando a darse también en Jumea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de que hubo pensado durante la tarde, fue al cuarto de su hijo cuando se preparaba para dormir.&lt;br /&gt;—Descansa Negoy, mañana marcharemos a la ciudad, y te daré una respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al siguiente día temprano, padre e hijo anduvieron callados hasta que se internaron en Zadhua, así se llamaba la ciudad más próxima. Atravesaron calles atestadas de mercaderes ambulantes, encantadores de serpientes, faquires y yogis, adoradores de Shiva o de Vishnú, o de Krishna o de Ganesha, vieron gente que reverenciaba ante las estatuas, que pedía limosna o que encendía incienso a la puerta de algún templo. Desfilando ante sus ojos una ciudad con un ritmo y un bullicio al cual no estaban acostumbrados; los bazares se sucedían repletos de alhajas, de telas de mil colores, de pieles de todo tipo. Vieron también muchos puestos de animales, cientos de sacos con especias o infinitas cestas de fruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de una caminata, ante un palacete amarfilado, se detuvieron.&lt;br /&gt;—Ahora veremos a un grupo de Brahmanes —dijo Ramán— y desayunaremos con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negoy siguió a su padre entre las laberínticas estancias hasta que dieron con un salón principal, donde estaban reunidos aquellos hombres. Tras las presentaciones y después de que hubieron acreditado el sultanato de Ramán, le invitaron a sentarse y desayunar con ellos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-7961838397897434026?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/7961838397897434026/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=7961838397897434026&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7961838397897434026'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7961838397897434026'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/04/sartyaneman-el-de-las-cinco-castas.html' title='Sartyanemán «el de las cinco castas» Parte I'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-6301309006410528710</id><published>2010-04-06T19:10:00.002+02:00</published><updated>2010-04-13T17:34:41.752+02:00</updated><title type='text'>Srijeimán «el que ofreció leche de su vaca» Parte II</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;Karfú y la familia de Ramán le siguieron cuando se dirigía a la entrada, donde se encontraba aún el grupo de hambrientos; bajo unas escalinatas de mármol se hallaban, apretujándose, hombres, mujeres, niños, agitando los brazos y con las facciones acentuadas por la desesperación. Algunos de ellos extendían la mano, otros se las llevaban a la boca, otros se tocaban la tripa y gemían, o lloraban, y así permanecieron entre súplicas y lamentos, mientras un grupo de soldados los mantenía fuera de palacio. Solamente se calmaron cuando vieron cómo el nuevo gobernante, el actual sultán de Jumea, salía sin escolta y con una vaca caminando junto a él.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;Ramán se detuvo entre aquellos pobres y les habló:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;—Vosotros, que sois el pueblo, sois a quienes he de intentar corresponder, como gobernante, y ahora os correspondo con esto, una verdad. No existe forma de salvaros, no una definitiva ni drástica, puesto que los que sois pobres lo seguiréis siendo aún durante mi mandato.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Aquellos hombres, confusos, se miraron unos a otros. Sus rostros estaban inquietos, y repelían con la mirada a aquel nuevo rico que intentaba persuadirles. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;—La mansión de dónde he salido no me pertenece —continuó Ramán—, los lujos y el oro que en ella se encuentran tampoco. Hablaré para que la gente interesada en ellos vea la importancia de ayudaros, pero ellos no la querrán ver, y antes esgrimirán diez mil excusas que dar de comer a una boca hambrienta. Esa es la verdad. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Una mujer andrajosa maldijo en alto, quejándose de los ricos. Y Ramán se volvió hacia ella, reprendiéndola.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;—No has de hacer eso puesto que no es un problema de riqueza o pobreza, sino de conciencia. Espera.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;Y se acercó a su vaca, sacó dos cuencos de una bolsa y comenzó a ordeñarla hasta haberlos llenado los dos.&lt;span style="font-size:+0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;—Karfú —le dijo a aquel, que se había acercado y estaba observando—, coge uno de estos cuencos repletos de leche y dáselos a quien tú quieras.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;Karfú, que jamás se había visto mezclado en una situación así titubeó un poco, pero al final se decidió, y fue a darle el cuenco a un anciano, que era de los que más pedía. Nada más recibirlo, aquel hombre se lo llevó a la boca con unas ansias tremendas, tanto que derramaba la leche por la comisura de la boca, y se la bebió de un trago.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;La gente se conmocionó, la esperanza de ser el próximo afortunado les invadió y no pensaban en otra cosa que no fuera aquella leche. Ramán cogió entonces el otro cuenco, y caminó entre ellos, entre esas decenas de ojos que miraban con gran estímulo y deseo. Uno de ellos, algo más apartado, le pareció el hombre indicado, y fue a fijarse en sus ojos, y el hombre en los de Ramán, hasta que le dio el cuenco. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;Fue para sorpresa de muchos que este hombre, necesitado de comida como estaban todos, fuera a donde un niño que había junto a su madre y le diera de beber la leche.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;Y las miradas se dividieron; unos miraron a Ramán, otros miraban a aquel hombre que había renunciado a su único alimento en muchos días, otros, a la mujer a quien iba dirigida la lección, y otros al anciano que se había bebido todo el cuenco, que ahora, avergonzado, hundía su cabeza al pecho. Y asimismo también se avergonzaron los que habían compartido el mismo pensamiento que él. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;—Pensad en dar antes que en recibir —dijo por último Ramán—, y eso os colmará del buen sentimiento que hace felices nuestros días. Si queremos cambiar a los ciegos de arriba, debemos agudizar nuestra propia vista antes. &lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;Un hombre desnudo se le acercó:&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;—Señor, ¿pero qué quiere usted que yo dé? Si no tengo nada que llevarme a la boca. Estoy hambriento. No tengo ni una triste tela que cubra mi cuerpo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;Entonces se adelantó Karfú adonde él estaba, se quitó su túnica y se la entregó. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-6301309006410528710?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/6301309006410528710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=6301309006410528710&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6301309006410528710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6301309006410528710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/04/srijeiman-el-que-ofrecio-leche-de-su.html' title='Srijeimán «el que ofreció leche de su vaca» Parte II'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-847093681940783969</id><published>2010-03-30T17:34:00.006+02:00</published><updated>2010-03-31T08:58:33.257+02:00</updated><title type='text'>Srijeimán «el que ofreció leche de su vaca» Parte I</title><content type='html'>El primero de los días del sultanato de Ramán lo trasladaron a él y a su familia a la mansión llamada Lakshemir. Pidió traerse a sus animales también y así se hizo. Cuando llegaron a la entrada una turba de hambrientos codeaba y vociferaba suplicando comida. Desdentados y famélicos rostros aparecieron a los ojos de ellos, y después de que algunos hombres calmaran a la barahúnda entraron en palacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estancia principal se les presentó fulgorosa y radiante, de anchas y rematadas columnas, suelo de mármol, oro y pedrería. Cientos de tintineantes engarces de preciosas y semipreciosas aparecían en todas partes; los había en cojines, cortinas, lámparas, en copas, en cubiertos. Las telas de primerísima calidad cubrían los sillones y las mesas, El techo abovedado y las paredes estaban preñados de espejos y a cada reflejo se mostraban los objetos por duplicado, revestidos de oro y plata; anillos, brazaletes, espadas, ábacos, arcones. En el resto de la estancia todo tenía igual color.&lt;br /&gt;Ramán y los suyos jamás habían visto tanta abundancia, tal plétora de alhajas, todas ellas de valor incontable. Aquello, el lujo excesivo, la riqueza, les aturdió, tanto que en un primer momento no supieron donde sentarse.&lt;br /&gt;En seguida apareció en el salón una figura rechoncha, de bigotes negros, un hombre ataviado con una túnica negra y que sonreía efusivamente. Se presentó muy amigablemente como Karfú Abdira.&lt;br /&gt;Ramán le saludó cortés, y luego le dijo:&lt;br /&gt;— Dígame Karfú, aquello —señalando una tetera de oro que había en una mesa—, ¿para qué sirve?&lt;br /&gt;Él hombre balbuceó, borrando la sonrisa:&lt;br /&gt;— No lo entiendo alteza. Es una tetera.&lt;br /&gt;— Si, ya, pero dime, ¿es mejor té el que sale de ella?&lt;br /&gt;Karfú entendió.&lt;br /&gt;— Con todos sus respetos —el hombre se inclinó—, me gustaría darle mi opinión al respecto.&lt;br /&gt;— Claro —dijo Ramán—, habla.&lt;br /&gt;Karfú, tras incorporarse, habló:&lt;br /&gt;— Todos han dicho siempre lo mismo, con respecto a esto. El contraste entre el hambre de fuera de la mansión y el ostentación del palacio. Piense usted que éstas son riquezas adquiridas a lo largo de los años, fruto de mucho trabajo y sacrificio por la nación; son regalos de agradecimiento, objetos que tienen un valor añadido; el entrañable sentimiento de que algo ha sido bien hecho. Usted, que es inteligente, por fuerza debe verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karfú dejó de hablar un instante, mientras cogía una de las vasijas plateadas.&lt;br /&gt;— Con este poder simbólico —continuó— se da fuerza a una nación, los de fuera están orgullosos de esta mansión lujosa, y están orgullosos de usted. Los de fuera le han escogido, quieren que usted posea estas cosas y las administre. Los otros sultanes decidieron no alterar el orden natural de las cosas, porque ¿qué habría de solucionarse arruinando la mansión Lakshemir, cuando es la única representación del bienestar a la que pueden agarrarse los aldeanos pobres?¿Acabaría eso con el hambre? Claro que no. Sabemos que siempre, por muchos palacios Lakshemir que haya, seguirán habiendo carencias. Y, por otra parte, diez años dieron de sus vidas los demás sultanes para la causa, al igual que va a hacer usted. ¿No cree que fueron ellos merecedores de algo que les hiciera más llevadero el fardo de la responsabilidad? Simplemente no puede hacerse así. No es usted el único que piensa en la pobreza, se lo aseguro, los demás también se preocupan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramán, sin desviar los ojos de aquel, dijo:&lt;br /&gt;— Un sabio me dijo una vez: hay dos clases de personas; las que se preocupan y las que se ocupan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces salió de palacio y fue a buscar a una de sus vacas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-847093681940783969?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/847093681940783969/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=847093681940783969&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/847093681940783969'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/847093681940783969'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/03/srijeiman-el-que-ofrecio-leche-de-su.html' title='Srijeimán «el que ofreció leche de su vaca» Parte I'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-5529027187046475686</id><published>2010-03-23T19:04:00.002+01:00</published><updated>2010-03-23T19:08:16.669+01:00</updated><title type='text'>Aridemán «el santo del árbol»</title><content type='html'>No supieron cómo les había hablado a los elefantes, no sabían adónde había ido. Se oyeron comentarios de que ya no volvería, pues había muerto; se habría infestado de la peste o habría recibido el castigo divino. No tuvieron noticias suyas, ni siquiera su familia, hasta que unos niños lo vieron encaramado a lo alto de un árbol grande —un botswe—, no muy lejos del poblado.&lt;br /&gt;— Estaba muy arriba —dijeron los muchachos—, sentado en una rama. Y tenía los ojos cerrados, como si durmiese. Pero no dormía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esposa de Ramán, cuando se hubo enterado, se tranquilizó, murmurando:&lt;br /&gt;— Es el Padsnem, es su retiro. Ya lo hizo cuando murió nuestro primer hijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo hijo de ellos, que lo oyó, le preguntó curioso. Ella, por toda respuesta, dijo:&lt;br /&gt;— Tu padre dijo un día: «Leerse un libro y no pensar en él, es como no habérselo leído. Si después de cualquier acción no reflexionas sobre ella, se convierte en una experiencia fútil, de la que no aprendes nada».&lt;br /&gt;Y ella, el hijo y la familia entera dejaron de preocuparse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramán, por tercera vez en su vida, buscó ese momento de Padsnem, en el que uno se retrae de todas las demás cosas para fijar la atención en sí mismo. Padsnem era el aislamiento en el que se tiene un conocimiento de la experiencia pasada.&lt;br /&gt;A cincuenta metros del suelo no realizaba nada más que no fuese esa abstracción. Era verdad que no dormía, y tan solo bajaba para beber del arroyo y comer cualquier cosa, luego volvía a subir.&lt;br /&gt;Con gran paciencia comenzó por recordar desde los primeros momentos de su vida, y los pensaba, como si pudiese revivirlos por completo. En cierta forma era como si lo hiciese. Así hasta que llegó a los recuerdos más cercanos, a lo ocurrido en el poblado, a la muerte de los elefantes. Le vinieron imágenes de los días en que se había marchado con la manada, imágenes del continuo batirse de las grandes orejas, del arrastre pesaroso de las pezuñas contra el suelo, y el balanceo de las trompas. Ramán había caminado con ellos; no los había guiado, tampoco los siguió aparte; simplemente se había hecho uno con sus pasos. Anduvo junto a ellos como uno más, hasta que, sobre un claro retirado, poco a poco, uno a uno, murió el último.&lt;br /&gt;Volvió a pensar en sus muertes, recordó lo mejor que pudo cada instante de agonía de cada uno de los elefantes. Se esforzó más por sufrir su pérdida, porque supo que aquello le ayudaría a entender el vacío. A los cuarenta días de estar en el árbol, cuando se celebraba la elección del nuevo gobernante de Jumea, Ramán bajó, y volvió al pueblo.&lt;br /&gt;Ese día fue nombrado Sultán de Jumea, aquel que había salvado a su pueblo de la peste elefantina, aquel al que algunos llamaban Aridemán «el santo del árbol».&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-5529027187046475686?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/5529027187046475686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=5529027187046475686&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5529027187046475686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5529027187046475686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/03/arideman-el-santo-del-arbol.html' title='Aridemán «el santo del árbol»'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-8737567134593458912</id><published>2010-03-16T10:03:00.000+01:00</published><updated>2010-03-16T10:04:25.444+01:00</updated><title type='text'>Erhemán «el que domina a los elefantes»</title><content type='html'>Cuando se cumplieron doscientos días del año de las elecciones de Jumea, nació en la ciudad un brote de lo que apodaron “peste elefantina” que comenzó por extenderse entre estos animales.&lt;br /&gt;Todo el pueblo vio asustado cómo deambulaban moribundos y agónicos aquellos gigantes —los del gran paso— y pronto las gentes fueron recluyéndose en sus casas, por temor al contagio. Sabían que, continuando las calles repletas como estaban, no tardaría la ciudad entera en coger la enfermedad. La situación era desesperada.&lt;br /&gt;Había una dificultad que se añadía a una situación como aquella y es que los elefantes, por ser considerados de origen divino, eran sagrados; es decir, no podía matárseles, ni conducirlos fuera del poblado, ni alterar sus designios. Tampoco podían hacer arder a los cadáveres, que seguían descomponiéndose, así que la peste se propagó con más celeridad.&lt;br /&gt;La creencia popular que se formó en aquellos días fue que los elefantes, que eran dioses encarnados, enfurecidos con los pecados del hombre habían decidido castigarlo con la representación del sufrimiento. Así entonces los animales arrastraron sus pasos por el interior del poblado, colmados de pústulas y abscesos; con sus cuerpos enfermizos difundían el padecimiento por el aire, desparramando su rencor al ser humano, hasta que ultimadas sus fuerzas se desplomaban impetuosos al suelo. Nadie hizo nada, pues aquello significaba enfrentarse a las divinidades, intentar cambiar eso conllevaría a un castigo mayor. Pero Ramán de los cinco nombres actuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven aldeano, que en su día había renunciado a dar a conocer su habilidad, comprendió que ahora actuaban fuerzas mayores a su intención y, con el gesto de asentimiento de su esposa, en la mañana del día treinta y siete desde que apareciese la peste, salió a la calle.&lt;br /&gt;A medida que se conducía por entre los caminos la gente desde el interior de sus casas se asomaba, entre curiosa y pasmada, para ver quien de los suyos osaba enfrentarse a una muerte segura. Cuando se detuvo ante uno de los elefantes, algunos le creyeron un loco por exponerse de aquella manera, la mayoría le injurió por querer objetar a los dioses.&lt;br /&gt;El animal yacía postrado en el polvoriento suelo, con las patas delanteras flaqueándole, mientras se debatía en una respiración forzosa. Tenía la cara y el cuerpo manchados de llagas purulentas. Los ojos, envueltos en un cúmulo de legañas blancuzcas, miraron directamente a Ramán. El joven extendió el brazo y fue a poner su mano en la frente del animal. Durante unos instantes ni uno ni otro se movió lo más mínimo. Luego, el hombre murmuró algo. Ocurrió en aquel momento, para asombro de todos cuantos lo estaban viendo, que el elefante se incorporó trabajosamente, y se encaminó fuera del poblado, perdiéndose entre la selva.&lt;br /&gt;Durante cuatro días que siguieron al suceso, se repitió lo mismo con los otros elefantes contagiados, en esos días se vieron también a los elefantes que estaban sanos cargar con los muertos y llevárselos. Cuando todo hubo acabado, Ramán se despidió de su hijo, de su esposa y de su padre, salió él también del poblado, y nadie supo de él en una temporada. Cuando la gente se atrevió poco a poco a poblar las calles, intercambiando rostros incrédulos, fue inevitable que constantemente desviaran la mirada a aquel lugar; allí dónde habían ido a morir los elefantes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-8737567134593458912?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/8737567134593458912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=8737567134593458912&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8737567134593458912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8737567134593458912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/03/erheman-el-que-domina-los-elefantes.html' title='Erhemán «el que domina a los elefantes»'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-5229502061774334068</id><published>2010-03-09T12:16:00.003+01:00</published><updated>2010-03-09T12:39:24.499+01:00</updated><title type='text'>Ramán, de los cinco nombres</title><content type='html'>Por salvar a su pueblo se hizo insigne Ramán Sarti.&lt;br /&gt;Contaba con veintiséis años cuando fue llamado a las convocatorias del sultanato de Jumea. Decían los que le habían recomendado a las votaciones que era un hombre callado, demasiado a veces, pero que siempre se comportaba amablemente y conducía sus pasos con confianza y honradez.&lt;br /&gt;El nombramiento del nuevo gobernante tenía lugar cada diez años, para ello, y durante trescientos días, el pueblo era responsable de conocer a los &lt;em&gt;Saravit&lt;/em&gt;, los que aspiraban al cargo; todo aquel que lo deseara podía acudir a la casa de ellos, cuestionarles acerca de cualquier cosa o conversar de algún tema.&lt;br /&gt;Muchas y apacibles charlas sucedieron en casa de Ramán. De esta manera habló con todo aquel que se le presentara; con el leñador, de las técnicas de poda de árboles; con el barquero, de los movimientos marítimos; con la recolectora de arroz, de lo dificultoso e infértil de algunas tierras. Cuando le preguntaban por qué quería el cargo él respondía que no lo quería, que simplemente debía hacerlo. Y le decían:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué, si no quieres, aceptas la candidatura?&lt;br /&gt;Y él mostraba siempre el mismo ejemplo:&lt;br /&gt;— Imagina que es noche cerrada, es invierno, y hace mucho frío, ¿te meterías en el río, estando el agua helada?&lt;br /&gt;Como respondían negativamente, él preguntaba entonces:&lt;br /&gt;— ¿Y si ves a un hermano que se está ahogando, te meterías entonces? —y los otros quedaban satisfechos con la respuesta—. No necesito el puesto, el puesto me necesita a mí —añadía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que decir, es importante, que esto era totalmente creíble, pues ser gobernante no reportaba retribución alguna; se comía a diario y se dormía cómodo, con fin de sobrellevar la dureza del cargo, pero al terminar los diez años de mandato el que había entrado había de salir de igual modo, sin ninguna renta de más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramán vivía con su esposa, su padre, y su hijo, en una casa lo suficientemente grande para albergar a los cuatro. Tenía, además, dos vacas, dos gatos, un perro, y había también un mono que se dejaba caer por allí de vez en cuando. Nunca tuvo apego por los sagrados escritos, ni por los estudios que sus padres le propusieron. En cambio sí profesaba una curiosidad innata hacia el entorno: conocía bien las plantas, a las personas, y no dejaba de cuestionarse acerca de todo lo que acontecía en Jumea, pero sobretodo sentía una especial admiración a los animales, y les escuchaba. Y he aquí que tenía un don, una habilidad, un talento: los animales también le escuchaban a él, y le obedecían.&lt;br /&gt;A propósito de esto le dijo su esposa en una ocasión:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Por qué no utilizarlo, mostrarlo a la gente, hacerse servir de este poder que tienes, para conseguir el puesto, si sabes que liderando tú será bueno para todos? Conoces a los otros que ostentan el sultanato, sabes que les mueve la codicia y que no harán sino empeorar las cosas. No es bueno presumir ni alardear, y sé que no es del todo honrosa esta estrategia, pero sería con un buen fin. Escucha mis palabras marido mío, y piensa.&lt;br /&gt;Ramán, casi de inmediato contestó, como única respuesta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Para lograr el bien no puede utilizarse nunca un mal procedimiento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-5229502061774334068?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/5229502061774334068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=5229502061774334068&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5229502061774334068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5229502061774334068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/03/raman-de-los-cinco-nombres.html' title='Ramán, de los cinco nombres'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-8514713268906729439</id><published>2010-03-02T14:27:00.006+01:00</published><updated>2010-03-02T14:39:49.417+01:00</updated><title type='text'>La vergüenza del payaso</title><content type='html'>«Otra copa no, payaso, antes me pagas» le dijo el dueño del bar. Sus exagerados zapatos apenas le permitían acercarse a la barra, sus pantalones impedían que pudiera sentarse bien en la banqueta, y la peluca le achicharraba la cabeza. Con su último dinero pagó la bebida, y con su rostro ambiguo salió a la calle, llena de tránsito. El maquillaje reseco ocultaba los colores de la embriaguez, y sus andares de borracho se confundían con la torpeza fingida de los de su gremio, pero su aliento de whisky le delataba.&lt;br /&gt;Vio a un niño de la mano de su madre y le regaló un globo. Sus manos olían a tabaco y el chaval formó una mueca de asco o de miedo, o de ambas cosas; después se puso a llorar, casi todos lo hacían. La madre miró al hombre con cara de disgusto, le lanzó una mirada de reprobación, de esas que decían «un payaso alcohólico, qué vergüenza»; luego siguieron andando, desoyendo a aquel, que les pedía desesperado una moneda.&lt;br /&gt;Sin dinero, y apenas le quedaban globos.&lt;br /&gt;Miró a todos lados de la avenida. Las otras personas se le cruzaban con desconfianza, los niños le temían, e iban a esconderse tras las piernas de sus padres. La calle entera tenía esa mirada, la gente se apartaba a su paso, el mundo entero le rehuía. Él podía notar todas esas cosas.&lt;br /&gt;Metió las manos en los bolsillos de sus bombachos y su figura se abatió; ni siquiera su maquillaje le impedía sentir vergüenza. Algunos transeúntes, al verlo alicaído, reaccionaban con extrañeza, como si la imagen no correspondiese. Se preguntaban qué rondaba por la cabeza de aquel hombre disfrazado; igual recordaba tiempos en los que conseguía hacer reír a los niños, tal vez se recreaba en momentos buenos, incluso aquel hombre podía haberlos tenido. Ninguno se apercibió que el payaso lloraba un poco, mientras arrastraba sus zapatos, dando tumbos.&lt;br /&gt;Como iba mirando hacia abajo chocó con alguien y cayó al suelo. El bombín se despegó de su peluca y rodó unos metros; el hombre con el que había chocado le insultó, y paso de largo. Cuando consiguió levantarse vio a una niña que le esperaba en frente suya; llevaba una graciosa capucha que le cubría la cabeza, y le estaba mirando a él, de manera tímida. En una mano llevaba el bombín y en la otra un trozo de papel. El payaso le cogió el sombrero.&lt;br /&gt;— Gracias, niña.&lt;br /&gt;Ella quedó mirándole.&lt;br /&gt;— ¿Qué te pasa niña, te has perdido? —y ella desvió la mirada al papel que sostenía.&lt;br /&gt;— Es que no sé hacer aviones —dijo, y él le cogió el papel y le hizo uno.&lt;br /&gt;Miró de reojo a los que caminaban a su lado, le pareció en ese momento que ya no le miraban mal, igual con algo de compasión, pero era diferente. La niña le dio las gracias y le sonrió, como solo un niño sabe hacerlo, con esa amplitud y ese brillo en los ojos, y luego correteó calle abajo con su nuevo avión y se deshizo entre la multitud.&lt;br /&gt;Con la moneda en la mano sus pasos le guiaron instintivamente al bar, pero se detuvo a la entrada. En realidad nadie le miraba pero él imaginó a toda la calle que se le volvía. Sin mirar atrás creyó que todos se habían detenido para observarle; decenas de rostros se le aparecieron expectantes, y pensó en la niña.&lt;br /&gt;«Pero me ha sonreído», se dijo. Miró al interior; a la barra, al camarero, a las estanterías de botellas que repletaban la pared, y se sintió asqueado. Se guardó la moneda y se dio la vuelta. La gente seguía su paso indiferente, el payaso fue calle arriba mientras hinchaba un globo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-8514713268906729439?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/8514713268906729439/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=8514713268906729439&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8514713268906729439'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8514713268906729439'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/03/la-verguenza-del-payaso.html' title='La vergüenza del payaso'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-1490533791007839445</id><published>2010-02-23T18:57:00.002+01:00</published><updated>2010-02-25T08:23:40.331+01:00</updated><title type='text'>De las noches sinfónicas</title><content type='html'>En lo alto del techo del mundo la noche está preñada de ellos; lugares cuyos cuerpos de trémulos resplandores se ofrecen a nuestra vista. La imagen acalla para hacerse escuchar, intimida para hacerse visible, observa para que la observemos. Puede, y eso a veces ocurre, si estás lo suficientemente alerta, que lo veas. Cuando uno se detiene, irrumpe el descubrimiento:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá lejos, tras de la bóveda de ojos infinitos, se adivina a la creación interpretar una ópera; de estrellas nacientes como sopranos, de luces póstumas coreándolas y planetas en rotación que gimen como violines. Se escucha o se siente la voz de invisibles barítonos cósmicos, de celestes contratenores que afinan el tono, o se descubre tal vez a los vapores siderales acompañando a la orquesta. La actuación se rinde a las delicias de la noche, los latidos del universo restallan al compás, y también, en algún momento en el escenario, atraviesan algunos fugaces centelleos con pasos de ballet. Hay vida, pues, allá arriba. El drama y la lírica se despegan, se pronuncia un arte nuevo; la ópera espacial.&lt;br /&gt;Entre brillos que parpadean distantes, las galaxias suenan enérgicas, y desde las exosferas arrancan vítores a los espectadores; se desgarran los aplausos ante el espectáculo divino, las danzantes materias del espacio se encogen en reverencia. El libreto concluye, y cae el telón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-1490533791007839445?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/1490533791007839445/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=1490533791007839445&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1490533791007839445'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1490533791007839445'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/02/de-las-noches-sinfonicas.html' title='De las noches sinfónicas'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-1713489708879354276</id><published>2010-02-16T10:42:00.002+01:00</published><updated>2010-02-16T11:00:18.108+01:00</updated><title type='text'>Un jersey, dos calcetines</title><content type='html'>Las hebras se unen formándolo; tejida la lana se rematan las mangas, el cuello, y la etiqueta se cose. Cuando está listo se traslada al centro de la ciudad, se dobla y  expone en una de las tiendas de la avenida, y allí permanece hasta que lo compra alguien: a los pocos días, un hombre paga setenta euros por él; es un jersey de marca, color beige.&lt;br /&gt;Semanas después, y por una única vez, el individuo estrena el suéter, solamente unas horas; un paseo en coche de lujo y una cafetería. Luego, en un día que un amigo le visita, la frase «¿quieres este jersey?» se oiría por primera vez de otras que seguirían. Y la ropa cambia de dueño.&lt;br /&gt;El amigo agradece el regalo y se lo pone a los pocos días, en una primera cita. Tiene éxito, gusta a la chica, al final de la noche se acuestan. Ella siente algo, él no. La joven se marcha de madrugada, con frío en el cuerpo. Él, por compasión, le pone la prenda sobre los hombros y balbucea algo como que ya se lo devolverá. Nunca más se ven.&lt;br /&gt;            La chica está triste unos días, lleva el jersey cuando está en casa —a veces lo huele— y le recuerda a esa noche, al tipo del cual se desenamoraría poco después. Ella estudia en la universidad y comparte piso con otra chica. Al cabo de un año su hermano va a la ciudad y le hace una visita, se cuentan sus vidas por separado y recuerdan la que vivieron juntos. Antes de que él se marche ella le dice que si quiere ropa casi nueva, él acepta.&lt;br /&gt;            Después del viaje, y con una prenda de más, el hombre vuelve a casa. La familia le echaba de menos y el perro le saluda agitando el rabo. Su mujer le dice que le queda bien el beige, a él le parece que también. Durante muchos días se lo pone para salir, luego sólo cuando está en casa, más tarde lo utiliza para taparse los pies cuando duerme la siesta en el sofá. Los niños lo utilizan un par de veces para disfrazar a su peluche. Un día en que se disponen a hacer espacio en casa, lo meten en una bolsa, junto con otras prendas y lo dejan a las puertas de una iglesia.&lt;br /&gt;            Antes de que pase el párroco, una mujer le echa un vistazo curiosa. Por la ranura de una de las bolsas sobresale una manga, el color le parece bonito y agarra la prenda. Nunca llega a ponérselo por entero, lo único que hace es colgárselo al cuello, porque es donde tiene frío después de cenar. Mucho años lo utiliza, hasta que su nuera le regala una manta eléctrica, «así tirará de una vez ese dichoso trapo» le dice. La mujer, a la que no le agrada desperdiciar nada, se lo regala a un vecino junto con una lámpara que le estorbaba y un plato de lentejas que le había sobrado de la comida.&lt;br /&gt;            El vecino, que vive tres pisos más abajo que ella, le da las gracias mientras piensa en lo buenas que estarán esas lentejas. En la casa son cinco, el jersey pasa por casi todos. Primero el padre y luego los tres hijos ; como se llevan algunos años va pasando de mayor a menor, y a cada uno le toca cuando los demás simplemente se cansan de vérselo puesto. Al cabo de unos años, descosido y gastado, va a parar al lado de un contenedor.&lt;br /&gt;            Un viejo lo recoge para la cesta de su gato, el minino ronronea de gusto cuando se acuesta. Siempre acostumbra a tenerlo a sus pies cuando mira la televisión. A menudo, cuando hace demasiado frío, el anciano se sorprende metiendo los pies por debajo del gato y del jersey, aunque el gato no hace señas de que le moleste. Así transcurre hasta que el viejo muere. La hija del difunto se lleva el gato a casa y le compra una cesta nueva, de esas acolchadas, bien mullida, y se deshace de aquel harapo amarillento.&lt;br /&gt;            Un vagabundo dado al alcohol lo encuentra; piensa en cuanto debe abrigar. Distingue por la etiqueta que es ropa de marca, mira la prenda con una confusión amarga, pensando en cuanto le recuerda a algo, tal vez a su anterior y acomodada vida, de cuanto era rico y conducía coches caros y se compraba ropa de marca. Ahora lo que le importa es que tiene los pies helados, y se hace unos calcetines con la mangas del jersey. Meses después unos chavales se los roban, desnudándole los pies, como por una apuesta. Luego los tiran al contenedor y allí están hasta que son llevados a la incineradora, con el resto de deshechos.&lt;br /&gt;Y el jersey, que ahora eran dos calcetines, terminaba aquí su trayectoria.&lt;br /&gt;Aquel transcurso, desde que se fabricara, había durado veinte años; el continuo devenir de existencias, el desbarajuste de vidas, había concluido. Ahora, desfigurado, arrancado de su forma inicial y hecho un guiñapo, desaparecía. Los últimos flecos se consumen por el fuego.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-1713489708879354276?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/1713489708879354276/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=1713489708879354276&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1713489708879354276'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1713489708879354276'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/02/un-jersey-dos-calcetines.html' title='Un jersey, dos calcetines'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-4289347149412491319</id><published>2010-02-09T08:48:00.000+01:00</published><updated>2010-02-09T08:50:26.928+01:00</updated><title type='text'>Cuando despierte, dormiré yo</title><content type='html'>Se apresuró a cruzar de una a otra orilla con la Muerte dormida en sus brazos. Alguien le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— Aprovecha y tírala al río, o déjala aquí y cruza tú solo. Escapa de ella ahora que puedes.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Sin soltarla y sin detenerse respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;— ¿Y que habría de hacer yo en la otra orilla por los siglos de los siglos, hasta el infinito? Deja, que no pase tanto tiempo. Cuando despierte ella, estaré esperando. Entonces tomaré el relevo, y dormiré yo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-4289347149412491319?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/4289347149412491319/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=4289347149412491319&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/4289347149412491319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/4289347149412491319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/02/cuando-despierte-dormire-yo.html' title='Cuando despierte, dormiré yo'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-6651994274457411095</id><published>2010-02-02T17:03:00.000+01:00</published><updated>2010-02-02T17:07:47.534+01:00</updated><title type='text'>El vano intento de evadir un estornudo</title><content type='html'>Yo tenía entonces seis años, y mi abuelo estornudó por tres veces. Como lo mirara de manera confusa, me dijo «ay, pequeño, por cada estornudo uno se va muriendo un poco más.» Desde entonces pasó un tiempo en que le vi en cada ocasión más frágil, y observé su cuerpo empecinándose al encorvamiento, hasta que un día murió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni siquiera me apené por él ni sentí su pérdida. Tras su muerte, lo único que me vino a la mente fueron sus palabras, las únicas quizá, que me había dirigido. No quería yo seguirle los pasos a aquel viejo, ni que la muerte me pasara factura. Me guardé mucho, y me avergonzaría reconocer cuanto tiempo, de que en mi cuerpo reaccionaran aquellas sonoras y mortuorias estampidas de aire. Huí del estornudo del mismo modo que huye la comadreja del cóndor, refugiándome al más leve presentimiento de su acecho, vigilando los lugares por donde podría pillarme desprevenido.&lt;br /&gt;En pos de mi eterna vigilia me quedé en casa casi todos los días de invierno, siempre con el abrigo adecuado y libre de corrientes de aire. Apenas he sudado en todo este tiempo y nunca más he vuelto a encargarme de limpiar el polvo, pues sé que son cosas estas que pueden acrecentar sus estímulos. Fueron tardes enteras, acomodado en mi cuarto desprovisto de bártulos y ácaros, en un sillón que se lavaba dos veces a la semana, leyendo algún libro acabado de desprecintar. Como nota aclaratoria, para que entiendan mejor hasta qué punto llegaba mi voluntad, diré que no leía sino libros cortos, para que me diese tiempo a terminarlos antes de que pudieran acumular polvo u otras infecciones. Era muy fervoroso mi ímpetu de salvaguardarme, pues siempre venía a mí el recuerdo del rostro cadavérico de mi difunto abuelo.&lt;br /&gt;Pero aún así, sin que pudiera advertirlo previamente, emergiendo de Dios sabe dónde, hormigueándome las fosas nasales, trastocando mi sosiego y atormentando mi ánimo, llegaba el condenado. Realmente fueron duros los momentos en los que a este primero le seguía otro, ¡incluso a veces un tercero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fui capaz, con todas las dedicaciones prestadas a tal empresa, de poner remedio alguno contra esto. Ahora, con la tez arrugada como la tuvo mi abuelo en sus últimos días, comprendo que fue en vano el intento de evadir un estornudo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-6651994274457411095?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/6651994274457411095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=6651994274457411095&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6651994274457411095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6651994274457411095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/02/el-vano-intento-de-evadir-un-estornudo.html' title='El vano intento de evadir un estornudo'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-1005483973441831488</id><published>2010-01-26T09:20:00.001+01:00</published><updated>2010-01-26T09:20:57.068+01:00</updated><title type='text'>Fuera maldito</title><content type='html'>El primero de los encuentros tuvo lugar en la mente de Menephiste Tuktok, el observador de las estrellas de Garagh Dazek. Poco tiempo después se entregó en sacrificio a los dioses. Siglos más tarde se produjo el segundo, a través de Itérelas de Cantea, llamado «el adivinador del cielo nocturno», acusado de blasfemo y atacado de locura. Murió a los pocos días sacándose los ojos y arrancándose las orejas. Luego fue por Xianu Fei, consultor astral del emperador, que se reestableció el contacto. Amaneció con la lengua amoratada a causa de un veneno, que se preparó el mismo. La última vez que ocurrió, Mobunto Baralepondu, chamán y jerarca de la aldea Rapalue, se atravesó el vientre con un fémur afilado.&lt;br /&gt;Ahora los habían encontrado de nuevo, esta vez con una radiofrecuencia, en el sector que llamaban «verde cuatro» en la luna de Ganímedes. Los códigos de la estación habían revelado una respuesta; tras revertir el proceso de encriptación se dio la comunicación más larga entre dos especies inteligentes.&lt;br /&gt;— Fuera maldito —indicó alguien desde el otro lado de la señal—. No entorpezcas.&lt;br /&gt;— ¿Fuera de dónde? —escribió.&lt;br /&gt;— Del espacio sagrado.&lt;br /&gt;— Me llamo Andrés —notificó el hombre, desde el control—.Contacto con vosotros desde la Tierra.&lt;br /&gt;— Si —dijeron ellos—, lo sabemos. Desde la Tierra.&lt;br /&gt;La pantalla de visualización rutilaba a intervalos irregulares, no se vio cambio alguno durante unos minutos.&lt;br /&gt;— ¿No queréis comunicaros con nosotros? —dijo Andrés.&lt;br /&gt;— No —dijeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tonalidades del aparato oscilaron. Andrés sintió un hormigueo extraño. En un momento sus piernas se volvieron independientes, desplazaron el cuerpo a la barandilla y aquel hombre, aparentemente cuerdo, se lanzó al vacío de la calle desde una altura de nueve pisos. Andrés Vilgarcía, adjunto del departamento de astrología y ciencias del espacio, se suicidó lanzándose desde el observatorio. Había sido el hombre que más contacto había mantenido con una raza extraterrestre. En los periódicos solo se leía «profesor de astrología se suicida sin motivo aparente.»&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-1005483973441831488?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/1005483973441831488/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=1005483973441831488&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1005483973441831488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1005483973441831488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/01/fuera-maldito.html' title='Fuera maldito'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-7120681757654264891</id><published>2010-01-19T17:57:00.000+01:00</published><updated>2010-01-19T18:08:33.315+01:00</updated><title type='text'>Llanto universal</title><content type='html'>Nadie lo ha olvidado. Hace veinte años que ocurrió y ya no se habla de ello, pero todavía se conserva, aún se piensa y se recuerda, simplemente porque es imposible no hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tenía treinta años cuando, por espacio de tres días exactos, se dio la circunstancia más insólita de nuestra generación y, estoy convencido, de muchas que han de seguir; el bautizado «Llanto universal».&lt;br /&gt;Sobrevino de inmediato y súbitamente; una nube de tristeza se aposentó sobre el planeta, una consternación mundial se adueñó de cada uno de los seis mil millones de habitantes. No se sabe a causa de qué efectos —astronómicos, biológicos, mentales, de espíritu— comenzaron a padecerse los primeros síntomas de un desconsuelo profundo. Las poblaciones de todos los rincones del mundo enmudecieron de pronto, las conversaciones se ahogaron, los rostros se miraron confusos, la gente se detuvo pensativa. Y primero unos, luego otros, comenzaron a escucharse los lloros en las calles, en las casas, en las oficinas, en los colegios, en los supermercados, y así los primeros incitaron también al resto a rendirse al antiguo instinto. Todo el mundo lloraba.&lt;br /&gt;            Recuerdo el abatimiento y el desgarro que sentí, cuando notaba inundarse dentro de mí una pena, ajena en principio, y luego a cada rato más familiar. Y así me lo han descrito también las personas con las que he hablado de esto, «como si un demonio te empujara a llorar hasta que encontrases tus propios motivos para hacerlo». Y ése es el caso; todo el mundo tenía motivos.&lt;br /&gt;Había quienes lo hacían por los difuntos, se recordaba a aquellos que no estaban, a los desaparecidos, o a las personas de las que, por una u otra causa, se habían separado. Unos lo hacían por desamor, o por una amistad perdida, otros por remordimiento, miedo o por compasión. Algunas personas mayores suspiraban por el olvido, los más pequeños, aunque no sólo ellos, solían hacerlo por la pérdida de su perrito, o la muerte de algún gato, o acaso por un juguete roto. Se lloraba por el recuerdo de una canción, por una angustia vivida, por una catástrofe. Y sucedía a la mayoría que se lloraba por todas estas cosas a la vez, como si el llanto reprimido se desbordase ahora que había sido anulada la contención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos tres días tuve ocasión de ver, además, todas las manifestaciones posibles. La timidez propia del acto se había perdido, ya no importaba que te vieran sufrir ahora que el resto del mundo también lo hacía.&lt;br /&gt;Vi entonces los rostros contraídos y las bocas abiertas de quien llora a lágrima viva, escuché los murmullos, apenas inaudibles, de los lamentos apagados, y los llantos débiles de los que lloran en silencio. Observé hombres y mujeres, niños, rostros juveniles y ancianos, los había que parecían ahogarse entre sollozo y sollozo, los que se barrían las mejillas húmedas con el dorso del brazo y los que se escondían la cara entre el hueco de las manos. Y cada rostro hacía distinto acopio de sus lágrimas: se precipitaban al suelo, se desparramaban por la mejilla o se sorbían con la lengua. Las había que rodaban ágilmente por las pieles tersas o que zigzagueaban por las hendiduras de los semblantes arrugados.&lt;br /&gt;Jamás nadie vio tantos modos. Nunca se dieron cabida tantos aspectos compungidos. Llantos de desgarro, lloros que se avivaban con otros lloros, gimoteos que reclamaban, lloriqueos infantiles, suspiros intermitentes… Algunos apenas se mostraban, solo tenían los ojos brillantes, pero lloramos todos.&lt;br /&gt;Y de distinta manera lo hacían unos en soledad, bien porque no tenían a nadie o porque se retiraban aparte, en una tristeza individual. La mayoría optaba por el refugio de la compañía, compartiendo la consternación abrazados a los cercanos.&lt;br /&gt;Al final del tercer día no fue todo sino una sinergia, ya no llorábamos solo por nosotros mismos, lo hacíamos también por el resto. Existió, en un momento de nuestra historia, un verdadero llanto compartido, un llamamiento profundo a todos nosotros.&lt;br /&gt;Después se detuvo. La tristeza se marchó sin más y el mundo entero saboreó esa concordia que sigue al llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que hemos vivido el «Llanto universal» no pensamos si no en ese dolor compartido que, dicho sea, nos humanizó un poco. Supongo que la naturaleza es sabia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-7120681757654264891?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/7120681757654264891/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=7120681757654264891&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7120681757654264891'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7120681757654264891'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/01/llanto-universal.html' title='Llanto universal'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-1650227947023320195</id><published>2010-01-12T18:07:00.000+01:00</published><updated>2010-01-12T18:17:20.502+01:00</updated><title type='text'>Esta noche han muerto paraguas</title><content type='html'>Desde los comienzos de enero las aguas se desploman impetuosas, traicioneras, esquivas; se vierten sobre todas las cosas al descubierto, y se escurren entre el pavimento de las calles. Las bulliciosas gotas vienen a estamparse contra los ventanales, contra los rostros, contra los tejados de las casas y el capó de los coches. Entonces se aglutinan en los llanos, se encharcan los badenes del suelo, los pantalones lucen caladuras en sus bajos, los cigarrillos se empapan y descomponen, la gente se moja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Pero hay paraguas» igual se cuestionan ustedes. Y si, a la lluvia —como si al mismo cielo respondieran nuestros actos— sigue un ritual de múltiple apertura...: afloran de la mano de los transeúntes, como recién nacidas siluetas, estos abovedados utensilios que nos guarecen. Surgen de una variedad casi infinita, de todas las larguras y amplitudes posibles, con mangos de distintos materiales y cabezas de cualquier color, verdes, amarillos, a rayas, etc. Un magnífico despliegue, imagínenselo visto desde arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay veces que al arrecie de las aguas vienen a sumarse los aires racheados y, por añadidura, el frío de las heladas corrientes. Pasa en estas ocasiones que los vientos arremeten contra todo, las pequeñas cúpulas que nos refugiaban se vuelven inservibles. Aventados como son por las ráfagas, estos objetos de mano no dejan de ser sino una molesta carga, la gente se desembaraza de ellos en plena vorágine; apenas el brazo flaquea y la naturaleza los lleva lejos, y uno ni se despide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente el espectáculo desuela, refleja la cólera del temporal y el desgaste del agua. No llueve, pero uno puede intuir el azote pasado en cada porción de acera. Y allende las travesías, o en las aceras próximas, se encuentran los esqueletos metálicos y las telas en desgarro; esta noche han muerto paraguas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-1650227947023320195?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/1650227947023320195/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=1650227947023320195&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1650227947023320195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1650227947023320195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/01/esta-noche-han-muerto-paraguas.html' title='Esta noche han muerto paraguas'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-304545079179762477</id><published>2010-01-07T11:38:00.000+01:00</published><updated>2010-01-07T11:55:33.555+01:00</updated><title type='text'>Avatar y el hurto de ideas</title><content type='html'>Hoy no es martes, no escribo para mí, ni de mí. Hoy escribo para salvar una idea, acaso algo tan valioso como poco valorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaré por lo menos hiriente; disfruté mucho de ver “Avatar”. Desde luego, es una película para ver en el cine, con más razón si contamos con el factor 3D. Y es que el cine ha dado otro paso en cuanto a tecnología visual se refiere, al igual que ya lo hiciera “La guerra de las galaxias” en el 75. Que si el sonido envolvente, que si la imagen envolvente — ¡caray, solo falta que las palomitas te envuelvan! —, hacen de ir al cine una experiencia un poquito más diferente y, en este sentido, me pareció espectacular, entretenida, vamos que disfruté como un enano. La banda sonora, a manos de James Horner habla por sí sola y se convierte en un personaje más; sonidos fantásticos cuando se internan en el bosque, movimientos vertiginosos en las escenas de vuelo y cambios de registro que se produce en las escenas de batalla; cuando aparecen las tropas americanas se escucha una música más militar y cuando vemos a los nativos suenan rasgos tribales, en plan “Apocaypto” (también con banda sonora de Horner). Hasta aquí bien, una entrada bien pagada, una historia de indios y vaqueros (no esperaba un gran guión, pero con eso ya contaba) tres horas de buena imagen, y un entretenimiento que me recordaron a la primera vez que vi “La historia interminable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora toca poner los puntos sobre las íes, con respecto a la violación de la propiedad intelectual, y al vacío legal que existe. Resulta que uno puede coger una historia, una novedosa, original, cambiar los nombres de los personajes y mezclarla con otras películas, sin hacer una triste mención al autor de esa idea, y salir ileso, además de multimillonario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poul Anderson escribió en 1957 un relato “Llámame Joe” dónde narra como un tipo en silla de ruedas maneja, por conexión cerebral telepática, un pseudoindividuo creado artificialmente por los humanos y enviado a Júpiter. Quien quiera ver más similitudes con la película de James Cameron, os aseguro que es entretenido contar cuantas, le animo a que lea el relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que esta película es un gran juego interactivo en el que tienes que encontrar analogías. Otra, por ejemplo: en “La voz de los muertos” Orson S. Card, nos muestra un mundo extraterrestre donde los alienígenas depositan su sabiduría en los árboles, y a través de ellos tienen una conexión energética-espiritual con sus ancestros. Coincidencias, a veces existen; no esta vez, no cuando es tan evidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no hablaré de “Bailando con lobos”, la propia “Apocalypto”, “10.000”, o un sinfín de películas que se distinguen en “Avatar”, porque entiendo que casi todo esta inventado, que la fórmula funciona, se repite y adoleciendo de ideas propias se sirve uno de los tópicos propios de las historias comerciales. El público lo asume y santas pascuas. Pero cuando se cruza la delgada línea de las temáticas universales, que forman parte de todos, y se va a parar a un agenciarse de la idea personal e individual, aquí ya existe un atentado contra la creatividad. Sino se te ocurren ideas —no pasa nada, no todo el mundo es creativo—, haz uso de los patrones que funcionan, no es deshonroso de ninguna manera, y no es eso por lo que protesto. Pero si no puedes ser genuino no te limites a robar una idea de otro, por muy muerto que esté o mucho tiempo que haya pasado, porque eso si que es una deshonra. Como decía un profesor mío: “hay que ser pobres pero honrados”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué puedo decir salvo que me indigna una cosa así, ver arrebatado un pensamiento, una idea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi juicio, cuando existe un homenaje, es cuando realmente el que homenajea hace ver al público que lo ha hecho (bastan unas palabras tipo: “basado en una idea de” o “agradecimiento a X por su idea”). De cualquier otra manera se convierte, claramente, en un descarado plagio. No me sirve eso de “yo lo copio, y a quien se de cuenta le diré que es homenaje”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya he visto capítulos de “Camera café” sacados, hasta el más ínfimo detalle, de gags de los Monty Python. Ya he visto escenas de “Kill Bill” íntegramente copiadas del cómic “Lady Snowblood”. Ya he visto al “Alien” de Ridley Scott sacado de otro relato de ciencia ficción “El destructor negro” de Van Vogt. Y he visto “Avatar”, otra película que aunque pueda disfrutarse, yo lo hice, hace gala de esa moda por robar las ideas de los otros y darse méritos propios. He visto algunos plagios, pero más me asustan los que no he visto. Los que pululan por ahí sutiles y desconocidos por mí, y que puedan “colarme” sin que apenas me de cuenta.&lt;br /&gt;Ahora me da miedo ir al cine.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-304545079179762477?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/304545079179762477/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=304545079179762477&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/304545079179762477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/304545079179762477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/01/avatar-y-el-hurto-de-ideas.html' title='Avatar y el hurto de ideas'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-6595757876057933166</id><published>2010-01-05T08:36:00.000+01:00</published><updated>2010-01-05T09:04:04.512+01:00</updated><title type='text'>Danza de las esferas</title><content type='html'>Yacía Jupiter sobre el polvo de estrellas. Miraba curioso las caderas de una Saturno que se contoneaba, mientras ésta dirigía su mirada recelosa al pecho henchido de Marte, que ahora se cruzaba perpendicular a su trayectoria.&lt;br /&gt;Marte, por otro lado, desdeñaba a sus hermanos, pero tras la apariencia apática se escondía un deseo de cortejar a su hermana Venus.&lt;br /&gt;Venus que en su órbita mayestática, de la cual se vanagloriaba a menudo, hacía gala de conocer todos los secretos.&lt;br /&gt;Mercurio sentía predilección por los portes varoniles de Marte, pero aquella noche, quizá debido a que la luz de Papá se proyectase sobre Tierra de forma especial, se fijó en ella. Sintió, a partir de ese momento, una leve excitación, un fervor hasta aquel día desconocido, por las sinuosas protuberancias de su hermana mayor.&lt;br /&gt;Aunque Tierra de esto nada sospechaba, pues haciendo caso omiso de los desfiles rutinarios de Marte, consumía su rotadura observando a Jupiter, portentoso, altivo y desafiante, asemejando ser tan grande como el padre.&lt;br /&gt;Más alejados, al principio ajenos al flujo de miradas y rotaciones voluptuosas, Urano y Neptuno se deshacían lentamente en su traslación.&lt;br /&gt;Y entonces tuvo lugar el baile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no se sabe que fuerzas cósmicas empujaron a Marte a salirse de su órbita. Se desconocen los enigmáticos motivos que le llevaron a recorrer millones de kilómetros hasta ponerse a tan solo unos pocos de Venus o, si uno lo piensa un poco, es posible que no sean tan enigmáticos. De la mano de Venus, que había eludido también su trayectoria, tuvo comienzo un cortejo insólito y primerizo: en un arranque súbito agarró a Marte, haciendo que sus cráteres se entrechocaran y ambos, como al compás del tintineo de las estrellas, iniciaron la danza, y sus cuerpos se mecieron al unísono y desmesuradamente. Jupiter enarcó el rostro, entre confuso y dolido, y quizá más por curiosidad que por despecho, fue a quebrar el anillo de Saturno y la aplastó contra su propio cuerpo, y ella exudó el calor de una pasión repentina, e hizo que lo que había quedado de su anillo le rodeara a él y le atrajera para sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sinergia de tendencias se produjo; la inercia cósmica del movimiento, la orgía de la familia planetaria. Ahora Mercurio besuqueaba a Tierra mientras ésta palpaba su silueta oblonga; ahora Marte desgarraba a Venus de su frialdad y susurraba en su nuca, en los sitios donde un eco de estremecimiento vibraba; ahora Urano, al ver a Saturno descamisada, se empecinaba contra la lobreguez del espacio hasta llegar a donde Júpiter la asía por un extremo del anillo, y ambos contribuyeron a calentar los penachos que Saturno ofrecía prominentes. Neptuno fue la última en incorporarse al abrazo de sus hermanos pero lo hizo con una llamarada de deseo, lanzándose a los hercúleos brazos de Júpiter y desgastando su cuerpo contra el de Saturno.&lt;br /&gt;La fricción de las ocho esferas fue en aumento.&lt;br /&gt;Tierra se abrió al embate de un Mercurio encendido, Marte dio de beber a Venus que parecía embriagada de complacencia erótica.&lt;br /&gt;Y no fue ésta la única ofrenda de la infinita noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la desbocada carrera de Jupiter, que abarcaba los espasmos de Saturno y Neptuno, se derramaban ríos de sudor que al caer sobre sus espaldas conformaban océanos. Las manos de Urano se posaban aquí y allí, desnudas y hambrientas, con unas ansias que luego lo avergonzarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Papá observó a lo lejos como su prole se complacía y, aun teniendo en cuenta que para ello hubiesen quebrado sus leyes de trayectoria, esperó a que el festín hubiese concluído. Luego ya habría tiempo para el castigo, se dijo. En la cuna de su estática vió cómo, uno a uno, sus hijos perdían la compostura, de qué manera lamían unos de otros, cómo se entregaban al ritual de un placer milenario, vio cómo olvidaban las rencillas, el odio, las inseguridades y las deshacían en aquel aire desatado e impuro. Y, al fin, reparó en que ya consumados se abrazaban exhaustos entregándose las últimas caricias y saboreándose por última vez, con un último coletazo, con una postrera canción de la noche. Así los vio el Sol, a sus hijos, con los rostros pintarrajeados y la mirada perdida, y le vino a la memoria aquellas noches en las que él también se deshizo en pasión, y recordó que si ellos habían nacido era debido a esos juegos, y comprendió que aquel no era un aire viciado, y respiró de la noche, y olió a vida, a nueva vida. Tal vez en el sudor de Urano se gestaba una nueva existencia en el cosmos, tal vez en la saliva de Marte o en las lágrimas de éxtasis de Venus o en el néctar que Mercurio había derramado en el vientre de Tierra. Tal vez en todas ellas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-6595757876057933166?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/6595757876057933166/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=6595757876057933166&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6595757876057933166'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6595757876057933166'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2010/01/danza-de-las-esferas.html' title='Danza de las esferas'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-1793955634901602792</id><published>2009-12-29T13:31:00.000+01:00</published><updated>2009-12-29T13:32:47.015+01:00</updated><title type='text'>Un libro</title><content type='html'>Y el hombre dijo: hágase la palabra escrita; y la tinta emanó de sus dedos, caudales de signos se vertieron en papiro, y la historia de la humanidad, con sus devaneos, trazó su impronta para las generaciones venideras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y he aquí que para regocijo de los que han de conocerlos—y por gracia del tiempo pasado— los goznes invisibles de la creación se agitan, tiemblan, retruecan, se activan, y nacen de entre las pisadas los hacedores de cuentos. De la cópula entre letras habrían de germinar las palabras, y del entendimiento de éstas, unos folios, que a su vez debieran componer tomos, que hallaran lecho en la estantería de algún habitáculo. Éste es nuestro preciado legado; el arte de contar historias, o el arte de escribirlas, o el arte de escucharlas, o el arte de leerlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, como nacido del más azaroso de los deleites, nos es dada —a nosotros los vivos— la libre elección de una de estas historias, el placer de elegir un libro. Sucede algunas veces, en ocasiones precisas, tener que decantarse por uno entre muchos. Se te presentan a la vista perfiles de toda dimensión y color; contornos de materiales y fabricaciones diversos que se arrellanan pegados el uno al otro cada cual siendo piélago de mensajes que te dirán algo o no te dirán nada. ¿Cómo escoger uno de aquellos pedazos de existencia? No es extraño que uno se sobrecoja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entre todos distingues uno, lo tomas, lo abres con tacto. De entre las manchadas páginas se desprende un aliento que te seduce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora solo te queda leerlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-1793955634901602792?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/1793955634901602792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=1793955634901602792&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1793955634901602792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1793955634901602792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/12/un-libro.html' title='Un libro'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-6927865127707378224</id><published>2009-12-22T18:14:00.001+01:00</published><updated>2009-12-22T18:14:19.645+01:00</updated><title type='text'>Llorando por todos</title><content type='html'>Sucedió una vez solamente, y no ha vuelto a repetirse en los años que han devenido desde aquella tarde. Fue un lunes, recuerdo que tenía libre en el trabajo. Cuando hube acabado de comer y después de aburrirme lo suficiente en casa, quise salir a dar una vuelta por las calles, a dejarme absorber por la ociosidad absoluta del que no tiene nada que hacer. Al bajar las escaleras me crucé, a la altura del segundo piso, con una señora que subía. Ella me saludó, y fue por la manera en que lo hizo, que me detuve cuando ella ya no podía verme. Por la sonrisa que afloró de su semblante —me pareció llena de complicidad— tuve la certeza de que me conocía. Aquella sensación me vino por la mímica del saludo, un suave ladeo de cabeza, y por la contorsión tan ensayada y acostumbrada de los labios. Gestos tan automáticos de quien los ha repetido cientos de veces. Es como si me saludase cada día —pensé. Y, sin embargo, yo no recordaba haberla visto nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue aquel encuentro, a la vista de los escalones, el primero de los reveses que tantas turbaciones me depararon. El segundo habría de darse en el porche del edificio cuando un niño, pecoso y encorvado, me miró animosamente y me saludó por mi nombre. No pude más que devolverle los buenos días y, más atónito que asustado, le di unos toquecitos en la cabeza. Tampoco le conocía de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en la calle el frío me sacudió en la cara. Ráfagas de viento parecían despabilarme; crucé de acera con la perspectiva de que quizá aquello lograra descongestionar mi aturdimiento, y por un rato creí irse a la ensoñación. A media manzana de mi casa ya estaba convencido de que no era así; todos aquellos con los que me topaba procedían igual que la mujer de las escaleras y el niño del porche. Hordas de individuos pasaban por mi lado y brotaban, de todos sus rostros desconocidos, gestos corteses, reverencias, inclinaciones, muecas, guiños, aspavientos, ademanes, etc. Nada más variado que la parafernalia existente, entre las señas que hacemos y las que observamos, cuando encontramos a alguien que nos es conocido. La cantidad es infinita. A cada persona un gesto, de cada persona otro distinto. Aquella vez me di cuenta como ningún día. Y luego las palabras de rigor que me venían de un lado y otro de la acera, por detrás de mí, o de frente; frases del tiempo, o de negocios, o de cosechas, o de política, comentarios del tipo “vaya semanita que nos ha hecho señor Julio” o “cómo disfrutan algunos cuando hay día libre ¿eh, amigo?”; desde las informativas “cómo está la juventud” hasta las autocomplacientes “mientras haya salud…”. Éstas y más me venían allá donde viese a alguien. A caballo entre el recuerdo y el olvido, la sensación me perseguía en calles y avenidas, en panaderías, fruterías, bares, a cada uno de estos sitios entré sin que pudiera salir de ellos con un sinfín de saludos afectuosos y palmadas en la espalda de personas ajenas a mí, aunque detrás de todas aquellas caras, y esto era lo que más me aterraba, veía un atisbo de familiaridad, de todos el mismo aire conocido. Lo único era que yo no lo recordaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desesperado agarré el autobús, uno cualquiera, el primero que vi venir cerca de la parada. Solo quería irme, no importaba dónde, fuera de aquel barrio que —por otra parte— era el mío, a descansar en el anonimato; si había sufrido algún lapso de la memoria lo mejor sería ahuyentarme de allí, donde todos parecían conocerme, a algún lugar donde mi persona pasara por absoluta desconocida. No funcionó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No solo el conductor del autobús me saludó con un acento vivaz y una animosidad que ya empezaba a detestar, además de él los otros pasajeros me saludaron sin excepción. Asiento por asiento, los acomodados viraban sus cabezas al verme y se dirigían a mí. Uno de ellos apartó sus bártulos y me cedió el sitio, mientras otro, más adelante, se dirigía a mí con plena confianza. Era como si empleara ese mismo autobús a diario, yo, desde luego no lo recordaba. En un impulso súbito bajé cuando se abrieron las puertas y galopé en ninguna dirección, solo me retiré rápido, hasta que pedí a un taxi que me llevara al aeropuerto. A estas alturas de la redacción no es preciso que diga que el conductor me reconoció, como amigo de toda la vida, y durante todo el trayecto no cesó de hablarme de cosas de su vida, y de la mía, que yo ni sabía que había contado. Mis ansias acuciaron con el trayecto, y cuando llegué al aeropuerto salí del coche sin ni siquiera pagar. Las tablas de destinos me reportaron algo de ánimo, me iría lo más lejos que pudiera, a ser alguien ignorado. Recuerdo aquel como el peor momento de mi vida. Nueva Delhi, Canadá, Italia, Ginebra, Corea, Croacia, Laponia, si, ¡Laponia! Por muy recóndito que fuese el lugar, de cualquier ciudad me venían sus gentes afectuosamente, hablándome en todos los idiomas posibles que no entendía, pero que sin duda estaban cargadas de cariño y afecto, de relaciones íntimas. Con la misma efusión y ternura me saludaron ejecutivos, prostitutas, ancianos, leprosos, indígenas, esquimales, tiroleses, hasta los recién nacidos parecían reconocerme, hasta los enfermos de Alzheimer se acordaban de mí. En todos ellos vislumbré la mirada de quien ha compartido contigo gozos y penurias, rostro tras rostro, adiviné la gesta de un amigo o de un hermano que sentía por mí un grandioso apego.&lt;br /&gt;Ya no recuerdo cuanto tiempo estuve viajando, cuando al ocaso de uno de los días, en alguna de las ciudades a las que viajé, me arrodillé en una colina alta, y lloré amargamente por las personas que me apreciaban, que eran muchas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-6927865127707378224?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/6927865127707378224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=6927865127707378224&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6927865127707378224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6927865127707378224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/12/llorando-por-todos.html' title='Llorando por todos'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-4187509938476765086</id><published>2009-12-15T13:16:00.000+01:00</published><updated>2009-12-17T14:51:51.397+01:00</updated><title type='text'>La soledad de los gatos</title><content type='html'>Algo hay de triste e insondable, de demasiado humano, de atmósfera cifrada; existe un poco de todo esto que se desprende de la mirada de un gato. Quienes observen con dedicado ímpetu, aquellos que hayan detenido su ojo lo suficiente sabrán de lo que hablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Animal de los mil avatares, es rey y majestad cuando su aspecto reclama de la tierra su dominio – los adoquines, la alfombra, el parqué, todo parece reverenciarse a lo mullido de sus patas – y es humilde servidor cuando curva el lomo y zigzaguea entre las piernas de uno reclamando el contacto de una mano amiga.&lt;br /&gt;Cuando come lo hace con el regocijo de los infantes, cuando bebe adopta la sutileza de una mujer, juega con la travesura de los chavales y duerme igual que los ancianos, pues se acurruca como ellos para que no se le vaya la vida en sueño. Tiene la curiosidad de un indiscreto, la altanería de un soberbio, la reserva de los desconfiados y la entrega absoluta de los creyentes. Es un arisco cuando defiende, a uñas y dientes, su territorio, y asustadizo cuando a esconderse va, bajo la cama. Es, a la vez, hogareño y callejero, buscador y perezoso, inquieto y manso, tratable y huraño.&lt;br /&gt;Un gato, a la vez, es muchos gatos.&lt;br /&gt;Pero hay algo peliagudo y turbador cuando de entre sus muchos rostros advertimos uno que no nos es reconocido. A un tiempo de observarlo se tiene una leve intuición de que un entendimiento supremo anida oculto bajo los bigotes y la nariz chata. Es en ese instante, que adopta hábitos muy lejanos y se percibe una quintaesencia, cuando de él despierta el avatar de lo insólito. Y uno se siente temblar hasta los tuétanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la mayor de las prudencias se desliza a donde estás, poseído por fuerzas mayores. Sus movimientos se suceden con consonancia precisa, como si al caminar se prestase del equilibrio de los Elementales, y se detiene a unos pasos. La estática silueta desprende un no se qué de las cosas ancestrales que te abstrae a la contemplación. Tú le miras, él a ti, y lo hace con el poder de unos ojos que parecen ver el más allá, luego se lanza a tu regazo con la ligereza de un suspiro, se arremolina en el menor hueco, y entonces sucede el contacto. Al principio una quietud tensa, luego una vibración queda. Unos segundos más tarde, expulsados de abismos remotos, se desencadenan en su interior los ecos de un rumor que reclama al ánimo. Ése es la vía de comunicación, no un simple ruido sino una frecuencia. ¡De entre el murmullo una voz! La voz de ánimas incognoscibles y abandonadas que residen allí dentro, millar de almas que claman por desasirse del otro mundo, entes de una dimensión clandestina que susurran tras el umbral y habitan en la soledad más profunda, al otro lado de los gatos. El ronroneo de un gato llama a toda la carne de uno si sabe escucharlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-4187509938476765086?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/4187509938476765086/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=4187509938476765086&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/4187509938476765086'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/4187509938476765086'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/12/la-soledad-de-los-gatos.html' title='La soledad de los gatos'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-8637293391707261490</id><published>2009-12-08T17:30:00.000+01:00</published><updated>2010-01-22T08:32:04.926+01:00</updated><title type='text'>El otro camino</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:georgia;"&gt;Alguien con un mapa y una granada de mano se me acercó.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Podría decirme donde queda el fin del mundo?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:georgia;"&gt;Hablé sin mirarle a la cara, tan solo pasando los dedos por el mapa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;- Tiene dos caminos. En el primero ha de coger la calle de la Avaricia, cruzar por la avenida del S&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;ufrimiento, pasar por la plaza de la Ingratitud a la izquierda, atravesando la calle de la Intolerancia y yendo por la travesía de la Estupidez Humana, allí lo encontrará.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"  style="font-family:georgia;"&gt;El hombre se dejó caer al suelo abatido de cansancio. Tiró el mapa, desunió la anilla del artefacto, y me miró.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:georgia;"&gt;- &lt;span lang="ES-TRAD"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;Ese era el otro camino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-8637293391707261490?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/8637293391707261490/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=8637293391707261490&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8637293391707261490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/8637293391707261490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/12/el-otro-camino.html' title='El otro camino'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-5208164198169651399</id><published>2009-12-01T17:04:00.000+01:00</published><updated>2009-12-01T17:09:15.857+01:00</updated><title type='text'>Aquí permanezco</title><content type='html'>Esa es la gran diferencia; a los pobres se les llama locos y a los ricos excéntricos. La misma locura, distinto trato, y una vez más la justicia se esconde. La Biblia dice que los últimos serán los primeros en el reino de los cielos. Yo digo que los últimos seguirán siendo los últimos, por los siglos de los siglos, amén. ¿Qué donde vivo? Habitación 103 ¿Que cual es mi familia? Estas paredes blancas, yo, y nada más, nada. ¿Qué si estoy loco?&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El personaje se ríe exageradamente.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Después de tres años aquí encerrado les aseguro que ninguno de ustedes podría contestar a eso, este es el mejor lugar que conozco para volver loco a alguien que no lo está. Imagínenselo, un mundo donde el cielo es completamente blanco por el día y completamente negro por la noche. Aquí nada existe, a menudo me pregunto si yo existo. La realidad se desvanece y los sentidos dejan de ser útiles. Es igual que estar ciego, porque no veo más que blanco, es lo mismo que estar sordo porque no oigo más que mis pensamientos. ¿Huelen?&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El personaje hace el gesto de olfatear.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;¿No, verdad? Porque aquí no huele a nada, ni bien, ni mal, nada. Llegados a este punto ¿Quién sabe si lo que recuerdo es real? Puedo haber vivido alguna vez en la ciudad como recuerdo, pero también puedo habérmelo imaginado. ¿Los médicos? Al principio se lo dije muchas veces y se lo repetí otras tantas, pero no me escucharon, me oyeron pero no me escucharon. Cada vez que pareces un poco cuerdo te drogan y te someten a tratamientos ¡Tratamientos horribles!&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El personaje pone cara de terror.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Al final he decidido convertirme en el loco que ellos quieren que sea. Ahí llega, el Dr. Barces.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El personaje cambia su ánimo. Enloquece.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-5208164198169651399?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/5208164198169651399/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=5208164198169651399&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5208164198169651399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5208164198169651399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/12/aqui-permanezco.html' title='Aquí permanezco'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-7084169028072745463</id><published>2009-11-24T17:39:00.000+01:00</published><updated>2009-11-27T08:48:58.872+01:00</updated><title type='text'>Apología patafísica</title><content type='html'>Bienvenidos seáis a las claridades de la nefasta Absurdia, dónde hasta las letras se descomponen, y las palabras se hacen trizas. Pasen y vean; aes escurridizas, erres bulliciosas, íes extraviadas, déjense sorprender por los cánticos inescuchados de las otras palabras, de las que nunca se supo nada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He redorlado harapiencos estarnuzos volempaguear ransones incelubres, hemisfatios ganchidos se gondoleaban acurrenamente con plator e irñamería. ¡Desmanucar de suestras horlazas caspíretos de la patafísica!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rupilas sempidérnicas acullaban de sus lamadares. Y el blede clapitar de sus abenarucos coromeaba en risgos de anedal. A la bid se enortesían pártales y orleantas, cunda los farretarios que lehan sin cartugear. Las córulas de instierno se evalopaban de insteláneo, e insajían corpintas, e ilmanaban cróadas. Díntares acrobiánticos semanaban dulotes serenáuticos, moleban sus revaldos y corollaban hucaveres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Nota: Cualquier palabra que exista de verdad no es más que el fruto de una casualidad muy casual.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-7084169028072745463?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/7084169028072745463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=7084169028072745463&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7084169028072745463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7084169028072745463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/11/cuatro-paredes.html' title='Apología patafísica'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-2820845419881969940</id><published>2009-11-17T20:15:00.000+01:00</published><updated>2009-11-17T20:24:52.134+01:00</updated><title type='text'>La calle de los infortunados</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 9"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 9"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:/Users/Alex/AppData/Local/Temp/msoclip1/01/clip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:donotoptimizeforbrowser/&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:ES; 	mso-fareast-language:ES;} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt;&lt;/style&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-family:georgia;"&gt;Olía a grasa quemada, y a mucho más de lo que estaba dispuesto a reconocer en el momento. Los locales a uno y otro lado de la calle despachaban un olor a vicios impuros, a pecados inconfesables. Algunas de las chicas que habíamos visto horas antes pasear con sus melenas acicaladas y sus rostros perfilados por el maquillaje, de porte casi glamuroso, ahora se nos aparecían a cada esquina dando tumbos, agarrándose a cualquiera, las caras ajadas, los labios roídos de rojo, manchadas de lágrimas y otros fluidos, la ropa a medio poner, o a medio quitar, los pelos enmadejados y quizá algún tacón roto.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas farolas parpadeaban, otras no se encendieron ya en toda la noche, las que más no despedían sino una luz anémica que se derramaba por el suelo enfermando los adoquines y haciendo palidecer las botellas de cristal vacías. Era tarde, más o menos la hora en que la indecencia sale de su escondrijo y los rincones oscuros eclosionan de personajes tan inquietantes como singulares. Y allí estábamos nosotros, los cuatro de siempre, solo que ahora más juntos y cabizbajos, casi nos daba miedo levantar los ojos del suelo, por lo que pudiésemos ver. A cada rato alguno se inclinaba un poco y echaba un vistazo rápido.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de las calles vimos a una rata de lomo encrespado, que se desplazaba nerviosamente de una alcantarilla a los bajos de un coche, y luego a un contenedor, y luego se fue a meter en uno de esos locales de neón, y las chicas, a media faena, salían despavoridas y a chillidos, sin importarles lo poco o mucho que se las viera la carne. Entonces recuerdo que nos reímos de lo lindo con el panorama, de cómo unas rivalizaban por subirse a los coches, y otras corrían calle abajo con las bragas en la mano.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por los sitios más recogidos se adivinaban siluetas que se agitaban a oscuras, hombres y mujeres que jadeaban y susurraban al vaivén de ritmos toscos, y de pronto se detenían y se separaban cada uno por un lado. Una chica joven de no más de veinte años nos enseñó sus brazos plagados de picadas, sus dientes pútridos y quiso que le diésemos algún dinero por una mamada, al lado un hombre tenía los ojos en blanco y en el brazo una jeringa. Y apresuramos el paso, desoyendo las súplicas que nos venían de atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-family:georgia;"&gt;Recorrimos calles donde los individuos andaban extraviados, pasamos por al lado de hombres echados en el suelo, mojados de orín y vómito, de aliento etílico, viejos que resollaban, que lloraban por el abandono de algún ser querido o por el amor de una puta, o por ambas cosas. Eran los hombres infortunados, los caballeros andantes que habían dejado de ser caballeros, en búsqueda de aquellas princesas que ya no lo eran. Y de perdices ni hablamos.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos apercibimos de una gran cantidad de verdades esa noche. Lo de cruento de la existencia que puede darse para unos pocos, por una azarosa calamidad o por los caprichosos devaneos del destino, y supimos que habríamos de luchar para que aquello no se nos viniera encima. Aquel barrio se nos reveló como escuela de una noche, cuyos maestros fueron los inquilinos de la calle, que a golpe de perderse ellos nos ilustraron las más profundas lecciones.&lt;/span&gt;&lt;span  lang="ES" style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al amanecer se acabó nuestro peregrinaje, volvimos atrás nuestros pasos sin decir palabra. Cuando llegué a casa me metí en la cama, aunque no me dormí hasta un rato después. Sospecho que a los otros les ocurrió lo mismo. Solo fuimos esa única vez, ahora no recuerdo a quien del grupo le hizo ilusión ir allí, en busca de experiencias nuevas, pero todos creyeron que era buena idea. Yo al principio también lo creí.&lt;/span&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-2820845419881969940?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/2820845419881969940/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=2820845419881969940&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/2820845419881969940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/2820845419881969940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/11/la-calle-de-los-infortunados.html' title='La calle de los infortunados'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-4351964587836796352</id><published>2009-11-10T14:13:00.000+01:00</published><updated>2009-11-10T14:21:26.334+01:00</updated><title type='text'>La zona oscura del palacio</title><content type='html'>- ¿Dónde se las puede encontrar?&lt;br /&gt;- Ellas viven en una mansión igualmente insólita. De sus cimientos fluyen las fuerzas antagónicas que combaten a diario. Desde fuera, los vientos, el céfiro y el bóreas ancestrales, se arremolinan cada uno a un lado del edificio, dando uno las emanaciones primaverales y arrojando el otro los hielos y el frío cortante del invierno.&lt;br /&gt;- Continúa.&lt;br /&gt;- Nada más entrar se te rebela la dualidad del palacio, que está partido en dos por una línea que no se percibe. En el mismo centro hay una cama donde ella se guarece cuando es neutra. Luego, depende del día, que se levante de un costado o de su opuesto.&lt;br /&gt;- No me lo digas, a una parte se encuentra el mundo de Itaresey, donde todo es ensoñación y gratitud, ¿verdad?&lt;br /&gt;- Verdad.&lt;br /&gt;- Pero yo quiero que me hables del otro sitio, ¿qué se encuentra en la otra parte?&lt;br /&gt;- ¿Por qué será que vosotros, necios y otra vez necios, nunca os contentáis? Siempre queréis conocerlo todo, acerca de lo otro.&lt;br /&gt;- Es nuestra condición, ya lo sabes.&lt;br /&gt;- Bien, lo sabrás. La estancia de la diosa macabra la forman unas paredes de ébano de las cuales sobresalen a lo largo y ancho porciones humanas que se agitan, y otras formas irreconocibles. Del techo, que es amasijo de dientes y huesos astillados, gotean incesantes sustancias mucilaginosas y en el suelo queda desprendido lo viscoso y lo sangriento. Y así, todo lo que te circunda es ornamento tétrico y fúnebre. Brazos arrancados de cuajo surgen de las paredes sosteniendo antorchas que iluminan el mayor museo de los horrores; escaleras alfombradas con pieles humanas, columnas que son conglomerado de rostros difuntos, pasadizos donde se hacinan cientos de fetos aún móviles, chimeneas donde se está quemando siempre algo vivo…&lt;br /&gt;- Por dios…&lt;br /&gt;- Tú lo has dicho.&lt;br /&gt;- ¿Qué más?&lt;br /&gt;- Los sirvientes de Yeresati deambulan lánguidos por los pasillos, en una eterna postración, siendo mezcla de rostros cadavéricos y cuerpos consumidos, cumpliendo las órdenes funestas de su ama, olvidando a cada instante sus retinas cuanto de terrorífico han visto, y volviendo a recordar momentos después. Así contribuyen estas almas en pena al mundo de lo lóbrego, paraíso de monstruos y edén de la perversidad.&lt;br /&gt;- ¿Quieres saber más?&lt;br /&gt;- Si.&lt;br /&gt;- Por todas partes, emanando de debajo del suelo, de detrás de las paredes, del interior de las columnas y sobre el techo, una cadencia escalofriante, melodía de voces de niños aullando de dolor, ruido de huesos rompiéndose, murmullos lastimeros, gemidos de agonía, ruido de cuerpos chocando contra el suelo desmembrándose del impacto, sonido de hierros hendiéndose en la carne, uñas partiéndose contra la pared, la música del averno.&lt;br /&gt;- ¿Más?&lt;br /&gt;- Si, si.&lt;br /&gt;- Están también las puertas, innumerables umbrales que llevan a terrores calamitosos. Se habla que cada uno muestra una desgracia, una de esas que hace enloquecer. En esas habitaciones se guarda todo lo tenebroso que pueda ser enseñado al ser humano.&lt;br /&gt;- ¿Y qué más?&lt;br /&gt;- Ya no más.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué hay dentro de las habitaciones?&lt;br /&gt;- Es una estancia prohibida, te lo aseguro.&lt;br /&gt;- Ya, pero quiero saber.&lt;br /&gt;- ¿Entrarías para averiguarlo?&lt;br /&gt;- Eh…sí.&lt;br /&gt;- Así sea hijo de Adán, necio y otra vez necio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-4351964587836796352?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/4351964587836796352/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=4351964587836796352&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/4351964587836796352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/4351964587836796352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/11/la-zona-oscura-del-palacio.html' title='La zona oscura del palacio'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-5741041408201943941</id><published>2009-11-03T10:56:00.000+01:00</published><updated>2009-11-03T10:57:59.614+01:00</updated><title type='text'>La señora sin reverso</title><content type='html'>- ¿Sueñan los dioses?&lt;br /&gt;- Ella sueña con bebes ahorcados.&lt;br /&gt;- ¿Qué tipo de diosa es?&lt;br /&gt;- Es Yeresati, la diosa Macabra.&lt;br /&gt;- ¿Qué atributos tiene?&lt;br /&gt;- Todos los relacionados con lo grotesco, con lo depravado.&lt;br /&gt;- ¿Y la otra?&lt;br /&gt;- La otra es Itaserey, la de los atributos esbeltos, la de la lírica y los perfumes, y los sueños apaciguadores. La diosa Delicia.&lt;br /&gt;- ¿Y qué pasa cuando se encuentran las dos?&lt;br /&gt;- Eso no pasa nunca…y pasa siempre.&lt;br /&gt;- ¿Cómo?&lt;br /&gt;- Las dos son la misma persona, la una es la espalda de la otra.&lt;br /&gt;- Explícamelo para que lo entienda, anda.&lt;br /&gt;- Mira, nadie sabe como se gestó esta criatura del cielo, la más insólita de las que haya visto ojo humano o divino. Su cuerpo parece partido por un espejo invisible y duplicado casi de la misma forma en el extremo, hay momentos en los que es difícil distinguir donde acaba uno y empieza otro. También es llamada la señora sin reverso.&lt;br /&gt;- La señora sin reverso… ¿y es…son…?&lt;br /&gt;- ¿Hermosas? Las que más. Piel roja por una cara y azul por la otra, sus brazos y sus piernas están articulados de modo que pueden extenderse y flexionarse a ambos lados por igual, pero esto de una forma tal que no hace sino aumentar el erotismo de un cuerpo de mujer.&lt;br /&gt;- ¿Pero es posible esto?&lt;br /&gt;- Claro que lo es, olvidas que es una diosa. Brahma tiene cuatro cabezas, Ravana veinte brazos y ella absorbió lo que llaman belleza ambimórfica. Y va siempre desnuda, imagínate lo que es eso para el panteón.&lt;br /&gt;- Ya, ¿y cómo son?&lt;br /&gt;- Tendrías que verlas para hacerte una idea. Solo te diré que Itaserey tiene los ojos verdes, y Yeresati ojos negros. Una embelesa con la mirada, la otra te clava las pupilas. Una de labios verdes y la otra de labios rojos. Una besa, y la otra muerde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-5741041408201943941?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/5741041408201943941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=5741041408201943941&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5741041408201943941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/5741041408201943941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/11/la-senora-sin-reverso.html' title='La señora sin reverso'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-6925543458834581455</id><published>2009-10-27T17:54:00.000+01:00</published><updated>2009-10-27T17:55:22.567+01:00</updated><title type='text'>El iluminado</title><content type='html'>De súbito toda existencia se detiene. Cesa el ritmo, acalla el movimiento y enmudece el universo. Una hoja a medio camino entre su rama y el suelo, y el fulgor de las estrellas abandona sus trémulos.&lt;br /&gt;Y es en ese instante, en ese segundo infinito, en el que hasta el aire deja de fluir en el momento en el que se desprende de mi aliento. Es, pues, cuando lo alcanzo; yo, de tantos otros muchos que lo buscaban. Veo, no, siento la buenaventura cuando la luz se apodera de mí, me traspasa y me tienta. Mi mente recuerda en movimientos espasmódicos; personas, paisajes, animales, sonrisas, llantos, abrazos, e incluso me veo a mí mismo, a mi yo-cansado, a mi yo-pletórico, a mi yo-deslustrado y a mi yo-esplendoroso. Todas estas visiones me rocían su gracia y, al final, como una certeza enceguecedora que me golpea desde arriba, una eyaculación mística de la que bebo hasta saciarme. Una inmensa calidez me imbuye y se que ya no soy un hombre.&lt;br /&gt;            La hoja cae, el movimiento incide de nuevo sobre todas las cosas. Lo inane se torna majestuoso, lo tosco adquiere finura y mis manos pueden abarcar el mundo. Ahora soy un iluminado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-6925543458834581455?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/6925543458834581455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=6925543458834581455&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6925543458834581455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6925543458834581455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/10/el-iluminado.html' title='El iluminado'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-3535377412305986019</id><published>2009-10-20T10:47:00.000+02:00</published><updated>2009-10-20T10:49:02.242+02:00</updated><title type='text'>Mi mundo</title><content type='html'>Mueve, metamorfosea, muta. Mi mundo muestra minutos malos, momentos mejores…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mares murmuran meneando milenarios, montando marejadas, meciendo marineros. Magnas montañas, majestuosas miradoras, muestran montículos mellizos. Manantiales manan milagrosos, miríadas meteóricas motean mantos morenos. Madrugadores mininos maúllan música, mientras merodean mansos. Mirlos momentáneos maniobran modulando matinales melodías. Manadas mamíferas moran masticando mies, mugiendo, mostrando manchas. Miríficas madreselvas medicinales maduran, marañas, matorrales, múltiples matojos modelan montes. Mozart monta músicas magistrales mientras Moliere manuscribe manteniendo musas, Marcel Marceau mimo magnífico, Miguel Ángel moldeando Moisés, Mendelsohn marca marchas maritales, Mahatma musita mantras místicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Metrópolis multiplicadas, mundo masificado, maniatadas multitudes. Mediocres mentiras; mueren muchedumbres mientras mandatarios manejan millones mirando malabares monetarios. Misas matinales mascullan monsergas mientras monseñores mercadean, morando mansiones marmóreas. Mediocres matones maltratan mujeres marcándolas moratones. Ministros movilizan milicias, magnates mundiales maquinan misiles, masacrando miles; mártires muertos, macabros matadores. Máquinas mortíferas, monstruos metálicos machacan muchachos manifestantes mientras marchan, memorias marchitas. Modas multinacionales manipulan mentes míseras. Manos mostrando martillos, manidas metralletas manifiestan matanzas, molidas murallas. Mauthausen mortifica, Mengele momifica maldades mutando menores, Mussolini manda morteros mutilar masas mestizas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Moraleja: Mantente moral, marcha madurando, muere merecedor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-3535377412305986019?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/3535377412305986019/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=3535377412305986019&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/3535377412305986019'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/3535377412305986019'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/10/mi-mundo.html' title='Mi mundo'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-6942775745103973775</id><published>2009-10-13T17:57:00.001+02:00</published><updated>2009-10-15T09:00:37.874+02:00</updated><title type='text'>Las doce</title><content type='html'>El bramido de un suizo se alzó en pleno villorrio, espantando las aves cercanas. Gritó varias veces más, seguidas y tenaces, y nadie se conmovió lo más mínimo. Horas más tarde sucedía lo mismo en una casita de estampa victoriana en Londres; un sobresalto en el silencio, súbito y alarmante, una figura alta se desechó en ruidos que se repetían y los gatos de la casa entornaron sus orejas en manifestación de sorpresa, y tampoco nadie hizo nada. Sucedió que la misma circunstancia sobrevino en una favela, al este de Río de Janeiro; de uno que, sin haber escuchado al suizo ni al inglés, emitió un sonido de semejantes características. Y se volvió a dar la misma circunstancia; la gente, antes tales recalcitrantes alaridos, presentaba un indiferencia ignota, algunos incluso miraban de soslayo, pero en verdad que ninguno de ellos le dio una mayor importancia. Esto mismo, este incidente que, a la sazón, siempre era de carácter nocturno, se produjo asimismo y de forma consecutiva, en Sant Lake City, y más tarde en Tijuana, en Brunei, Jakarta, Calcuta, Volgogrado, Ankara, y así, después de un tiempo, volvió a sucederle al suizo; justo en ese momento en que las dos agujas se acoplan y los resortes y goznes de sus tripas saltan. Las doce de la noche había dado la vuelta al mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-6942775745103973775?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/6942775745103973775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=6942775745103973775&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6942775745103973775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/6942775745103973775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/10/las-doce.html' title='Las doce'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-191670763036916968</id><published>2009-10-06T23:44:00.000+02:00</published><updated>2009-10-06T23:57:06.657+02:00</updated><title type='text'>El último árbol</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cuando y de qué forma escarbó la tierra para salir a la intemperie no se conoce. “El vetusto de la Tierra” como lo llaman, corona una larga avenida de cemento y plástico en una ciudad que comenzó a hacerse a sí misma cuando él ya se arrugaba. La estampa de su cuerpo contraído y mellado por infinidad de luchas contra viento y agua representa acaso el último vestigio de vegetación, del tiempo en que el hombre, aparte de ser hombre, era muchas otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene la piel hecha jirones, aquí y allá presenta grietas de madera como cicatrices de guerra, las ramas se abaten contra el suelo, peladas, a años luz de aquellas que llegaron a cobijar sombras que se han perdido. De cada pedazo del último árbol se adivina el deslizarse de cientos de años. La decadencia imparable. Este coloso anciano puede jactarse de haber encubierto en su seno los devaneos amorosos de algunas de las especies antiguas; ardillas, o lechuzas, colibríes, monos y demás especies extintas hace doce siglos. Ahora ya no parece sostener ni el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy a menudo vengo a verlo. Desde el otro lado de la urna de cristal que lo envuelve estudio su forma e intento comprender un organismo tan complejo. Algunas veces me parece que luce una expresión majestuosa, como si tuviera la resolución de perdurar hasta el final de los días, otras veces reparo en algo de entre sus ramajes que me suscita un desánimo, y parece que aquel gigante tiene ansia por desaparecer y volver de nuevo bajo el humus. Hay otras veces en que ni encuentro lo uno ni lo otro. He visto como los turistas le escupían flashes sin ni siquiera mirarlo por fuera del objetivo de sus cámaras, pero yo lo he contemplado hasta que me han escocido los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He fantaseado con la idea de que sus ramas se mezan en un alarde de satisfacción, e imagino que la lluvia arrecia y el cristal se rompe, y voy a sentarme junto a él que me acoge entre sus hojas como a un retoño, bajo la madera húmeda fluye la savia, y yo, que puedo beberla. Casi siempre soy ese árbol, de mi sangre y sus raíces subyace la misma verdad. Si el último árbol de la Tierra pudiese ver algo, vería recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los otros árboles se sabe que ya no existen y que nadie los echó en falta. También éste lo hará, tarde o temprano.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-191670763036916968?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/191670763036916968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=191670763036916968&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/191670763036916968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/191670763036916968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/10/el-ultimo-arbol.html' title='El último árbol'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-7561960867331185054</id><published>2009-09-29T12:33:00.000+02:00</published><updated>2009-09-29T12:35:51.322+02:00</updated><title type='text'>Senzu, el asistente</title><content type='html'>“Déjame que llegue al esternón” le había dicho su hermano.&lt;br /&gt;La ceremonia ha comenzado ya. Delante de los concurrentes contempla impasible la silueta de aquel con el que compartiera en vida millones de cosas, un ardor le quema el cuerpo, unas pulsiones le fuerzan a revelarse contra la tradición, pero está entrenado para rebatir las emociones y apenas pestañea mientras su hermano empuña el &lt;em&gt;Tantō&lt;/em&gt;. Senzu recuerda cuando eran niños y simulaban hacerse el Harakiri, cogían una rama cualquiera, interpretaban la escena y luego se rozaban el vientre e incluso agonizaban y morían de mentiras. Siempre uno era el &lt;em&gt;Kaishakunin&lt;/em&gt; del otro, y se decían repetidas veces “si yo tengo que hacerme el Harakiri tu serás mi asistente”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora ya no hay más ramas ni teatro, Senzu no flaquea. Sabe que ha de hacerlo para no  deshonrar a su hermano y sabe que eso está por encima de todo. Los presentes miran impávidos, el practicante entona el “&lt;em&gt;Namu abida Butsu&lt;/em&gt;” y todo en el habitáculo dispersa la templanza de la ceremonia, ni siquiera el fuego de los candiles se contonea ni el hilo de incienso varía su ruta hasta el techo. Y el hierro penetra en sus entrañas. El rostro se desencaja pero las manos siguen estrechando la daga contra sí, y surcan la carne hasta el centro para luego subir hasta arriba, hasta lo más arriba posible. “Déjame que llegue al esternón” recuerda Senzu, que lucha por liberar los demonios que lo carcomen. Ha de estar sereno para efectuar el movimiento con la mayor de las precisiones. Recoge el aire y lo mantiene, concentra su fuerza y se funde en espíritu con la espada. Su hermano llega hasta arriba deshecho de dolor; Senzu clausura, suelta fuerza y aire con una técnica excepcional. Y la cabeza se separa del cuerpo. Una ejecución perfecta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los ojos de los que han asistido puede leerse la admiración hacia aquellos dos hermanos, el uno por resistir la agonía para que su linaje y familia quedasen impunes de la deshonra, el otro por la maestría, por haber culminado la expresión del samurai. Senzu había proyectado el amor a su hermano con ese golpe, pues una maniobra como aquella era la mejor entrega que pudiera haberle hecho. Ni siquiera cuando todo acaba titubea, no llora, no muestra emoción. Lleva la amargura en su interior, lo hace por su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tantō&lt;/em&gt; - Daga similar a un puñal.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Kaishakunin&lt;/em&gt; - En el ritual del Harakiri (o Sepukku), persona que decapitaba al suicida durante su agonía.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Namu abida Butsu&lt;/em&gt; - “Tomo refugio en el Buda de la Vida y de la Luz Inmensurables”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-7561960867331185054?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/7561960867331185054/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=7561960867331185054&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7561960867331185054'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7561960867331185054'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/09/senzu-el-asistente.html' title='Senzu, el asistente'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-241331929977861355</id><published>2009-09-22T12:41:00.000+02:00</published><updated>2009-09-22T12:44:48.183+02:00</updated><title type='text'>Los dos sucesos de Nadia</title><content type='html'>Una porción de existencia en el interior de alguien, un soplo de la naturaleza, y se da el suceso de la creación;  una criatura sale a la vida. Nadia emerge de la cámara oscura y cerrada que es el vientre materno, y va a parar a un lugar con luz. De lo que antes era negro ahora es blanco. Donde antes era oscuro, ahora es luminoso. Hay un grupo de gente vestida de blanco. A Nadia la limpian y la entregan a las personas que más la quieren en el mundo. Alguno de los que hay llora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadia crece, le salen los dientes y le crece el pelo. Sus padres le tratan con delicadeza porque aún tiene los huesos frágiles, y utiliza un andador porque aún no se tiene en pie. Algunos familiares le dan de comer porque ella aún no sabe. Y ocurre que la niña aprende esas cosas y se hace mayor.&lt;br /&gt;Y ocurre que Nadia olvida esas cosas, y algunos familiares le dan de comer porque ella ha olvidado y utiliza un andador porque ya no puede tenerse en pie, y sus hijos le tratan con delicadeza porque sus huesos están frágiles, y entonces se le cae el pelo, y entonces se le caen los dientes. Y todo eso porque han pasado setenta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una última porción de existencia en el interior de alguien, un soplo de la naturaleza, y se da el suceso de la pérdida;  una criatura sale de la vida. A Nadia le limpian y la entregan a las personas que más la quieren en el mundo. Luego ella se sumerge en la cámara oscura y cerrada que es el ataúd, y ya no ve más la luz. De lo que antes era blanco ahora es negro. Donde antes era luminoso, es ahora oscuro. Hay un grupo de gente vestida de negro. Alguno de los que hay llora.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-241331929977861355?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/241331929977861355/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=241331929977861355&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/241331929977861355'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/241331929977861355'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/09/los-dos-sucesos-de-nadia.html' title='Los dos sucesos de Nadia'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-7120150269261820230</id><published>2009-09-15T11:21:00.000+02:00</published><updated>2009-09-15T11:58:08.564+02:00</updated><title type='text'>Hoy le lloré a Bradbury</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_KLihkOESRrw/Sq9lAbs88kI/AAAAAAAAAAU/8TVe9N9_VKs/s1600-h/untitled.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381631137841738306" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 196px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_KLihkOESRrw/Sq9lAbs88kI/AAAAAAAAAAU/8TVe9N9_VKs/s320/untitled.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Érase una vez un hombre-niño, como le gustaba llamarse, un americano de Illinois al que se le apareció un ángel de cincuenta teclas, con rollos de tinta y de cuerpo metálico. Nació de ellos un afecto sin condición, como solo puede haberlo entre dos personas que se miran a los ojos y se entienden, y se aman. Desde entonces se profesaron la hermandad de dos gemelos, pues lo que manaba de los dedos de uno se reflejaba en el rostro del otro. Él manoseaba sus intestinos y ella pegaba mordiscos al papel en blanco, él accionaba resortes, desplazaba herrumbre de su bajo vientre, la alimentaba de folios y la amamantaba con tinta y ella le devolvía el afecto con sonoros y repetidos besos. Él la preñaba de ideas fascinantes y de imaginación sin límite, ella le devolvía el gesto pariendo cuentos enteros. El resultado; miles de cabezas fascinadas y ojos incrédulos que leen historias como si fuesen verdades universales, y es posible que lo sean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy le lloré a Bradbury. A él, a sus crónicas y a sus grados Fahrenheit. Hoy lloré por sus arañas inteligentes, por sus dinosaurios, por su hombre ilustrado, sus fantasmas de lo nuevo, su vino del estío, sus leones hambrientos del África en la habitación de los niños. Hoy lloré por el simple mortal, por su esfuerzo y por su sincera humildad y cuanto le costaba creer que le dijeran que era bueno. Se que habrá de morirse, cuando lo haga me resignaré al silencio de sus letras. A él, que escribió acerca de sus autores preferidos, le escribo hoy para devolverle ese favor a la literatura, para que no se le recuerde solo en ese día, para ayudar a que sus cuentos pertenezcan a la inmortalidad. Hoy le lloré a él y a su máquina de escribir.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-7120150269261820230?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/7120150269261820230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=7120150269261820230&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7120150269261820230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7120150269261820230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/09/hoy-le-llore-bradbury.html' title='Hoy le lloré a Bradbury'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_KLihkOESRrw/Sq9lAbs88kI/AAAAAAAAAAU/8TVe9N9_VKs/s72-c/untitled.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-4506549699439658976</id><published>2009-09-08T14:13:00.000+02:00</published><updated>2009-09-08T14:27:26.712+02:00</updated><title type='text'>Nageena y la sombra de una higuera</title><content type='html'>Nageena era una niña de cabellos rojizos, cara sucia y ojos avispados. Siempre se la podía ver en el camino, cubriendo el suelo con la mirada, estudiando las huellas de pisadas que surcan la tierra. No participaba en el juego de los otros niños de la aldea, no se bañaba con ellos en la madre Ganga, ni se juntaba con nadie para las comidas. Cuando, curiosos, los hombres de la aldea le preguntaban por su actividad ella respondía que estaba buscando, cuando le preguntaban el qué, se limitaba a encogerse de hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una día un Brahmán* pasó por donde vivía Nageena, encontrándose con el padre que vivía con ella.&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;Vengo a preguntarle por su hija, la del camino&lt;/em&gt; – le dijo el Brahmán – &lt;em&gt;por su actitud insólita y que desconcierta a los niños y a los viejos.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El padre de la niña le dijo: &lt;em&gt;yo no puedo decirle nada de eso porque es ella, la que por voluntad propia, se dedica a escrutar el sendero. Y si está en la búsqueda de algo, confío para que lo encuentre.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Le pareció al sacerdote que aquel hombre tenía un halo distinguido en los ojos, de aquellas miradas que condensan una sabiduría escondida, y añadió:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¿No estará, tal vez, buscando la niña a su madre?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre de la niña le dijo: &lt;em&gt;no porque mi hija y yo la vimos morir y echamos sus cenizas al río. Nageena sabe que su madre reside ahora en un lugar donde no puede encontrarla, así que no la está buscando a ella.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El Brahmán tras esto último sintió más curiosidad:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¿A quién busca la niña entonces?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre de la niña le dijo: &lt;em&gt;Nageena desde muy pequeña sabe apreciar las huellas de pisadas, las ve y sabe leer a través de ellas, y sabe de la persona que las ha grabado. Si usted marca el suelo, y ella se detiene a observar la huella, tenga por seguro que está leyendo un libro de su vida.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Brahmán, algo desconcertado, fue al camino a ver a Nageena. La encontró llorando, pletórica, sonriente y bajo una ferviente excitación. &lt;em&gt;Ha encontrado algo&lt;/em&gt; – adivinó el sacerdote, y ella le señaló unas pisadas, y los dos las siguieron. Y así el Bramhán y la niña fueron a parar donde la sombra de una higuera envolvía a un hombre que meditaba, completamente inmóvil e irradiaba la más pura de las verdades. Y este hombre era la encarnación del dios Vishnú, al que llamaban Siddhartha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niña había estado buscando el despertar de un hombre, y lo encontró, a la sombra de una higuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* En la religión Hindú, miembro de la casta sacerdotal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-4506549699439658976?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/4506549699439658976/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=4506549699439658976&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/4506549699439658976'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/4506549699439658976'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/09/nageena-y-la-sombra-de-una-higuera.html' title='Nageena y la sombra de una higuera'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-2098069037143468192</id><published>2009-09-01T12:51:00.000+02:00</published><updated>2009-09-02T08:41:22.291+02:00</updated><title type='text'>El primero de los mahout</title><content type='html'>De cómo Sarekae llegó a ser el primer cuidador de los elefantes de los dioses de Asia, eso es conocido en toda la región oriental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yan Lu Pieh, que era un dios travieso y cruel, hizo llamar a Sarekae a sus aposentos, con el propósito de probarle como mahout*. Había llegado a sus oídos que éste era un mortal íntegro e incapaz de obrar mal, y los otros dioses habían insistido en que no era preciso que pasara ninguna prueba, aún así la curiosidad le corroía y quiso verlo por sí mismo. &lt;em&gt;Para llegar a ser el mahout de los dioses&lt;/em&gt; – le dijo -&lt;em&gt;habrás de pasarlos a todos ellos por la senda de Iguaul en la quinta madrugada a partir de hoy.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Llegado el día indicado Sarekae cogió el ankus** y comenzó a guiar a los elefantes. Sabía que aquel día era el más caluroso del año, y en cuestión, el menos propicio para atravesar una senda tan árida, que por lo demás, era temida por lo escarpado y peligroso de su terreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yan Lu observaba desde su heredad celestial, no sin irritación al ver que no había un atisbo de duda en aquel hombre. E hizo que perdiera el ankus. El hombre se sirvió entonces de sus propias manos para guiarlos. Yan Lu hizo que perdiera los brazos. Sarekae habló a los elefantes, indicándoles el camino, y ellos le escucharon. Pero el dios le hizo enmudecer. Se dio cuenta entonces el sufrido mortal, que los animales eran capaz de mirarle a los ojos, y entonces les dirigió con la mirada, y las patas de aquellos gigantes pisaban firme allá dónde Sarekae echaba un vistazo. Y Yan Lu le arrancó los ojos. Sarekae continuó caminando, a ciegas, seguido por la manada, y el dios le arrebató las piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue allí, en medio de aquella senda de Iguaul donde tuvo lugar el acontecimiento que luego sería recordado por miles de años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurrió que los elefantes se detuvieron entorno a lo que restaba de Sarekae, y se arrodillaron, a modo de reverencia. Uno de ellos lo elevó del suelo, se lo echó al lomo y la manada continuó por su propio pie, como conociendo cada recoveco del camino, hasta llegar al otro lado. Aseguran los dioses que de las miradas elefantinas se discernía una comprensión inaudita, y que del pecho de Sarekae emanaba una respiración profunda y sosegada, que a pesar del tormento no había sido alterada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yan Lu Pieh deshecho en furia y abatido fue a pedir consejo a sus hermanos, que le hablaron así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Quien deposita su espíritu por completo en realizar un anhelo, es seguro que sus pasos lo llevarán hasta él, puesto que aunque se pierda todo lo demás, el alma perdura. Los elefantes entendieron eso.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Cuidador de elefantes.&lt;br /&gt;** Herramienta usada en la dirección y el entrenamiento de los elefantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iskandar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-2098069037143468192?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/2098069037143468192/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=2098069037143468192&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/2098069037143468192'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/2098069037143468192'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/09/el-primero-de-los-mahout.html' title='El primero de los mahout'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-1359642326184061549</id><published>2009-08-18T13:49:00.000+02:00</published><updated>2009-08-18T14:49:05.244+02:00</updated><title type='text'>Haikuf, el pescador</title><content type='html'>Con los pies ahondando la marisma del río, Haikuf colocaba las redes. Bajo el sol, inclinaba su espalda hacia el suelo mientras sus manos se debatían entre el fango, y le hablaba a su hijo- &lt;em&gt;has de trabajar duro Kiansen, y llegarás a ser hombre de bien, y verás enriquecido tu espíritu, como el del samurai que habita esa cabaña&lt;/em&gt;- señalando una choza en la ladera de una montaña. Ryokin, el samurai, se hallaba sentado con la espalda erguida y actitud serena; le hablaba así a su esposa,  -&lt;em&gt;escucha bien Oysia, hemos de darle gracias a los dioses por permitirnos seguir en el camino recto.  Yo, que vivo para proteger al señor Itami, he de venerarle puesto que él es uno de los hombres más justos y dignos de cuantos existen.&lt;/em&gt;  Dozan Itami, el Daymio de ésas tierras, con las nubes de incienso aromando su estancia, su cuerpo aposentado en telas de brocado de oro, sus cabellos nutridos de esencias de avena, desde lo altivo de su palacio, pensaba: &lt;em&gt;eres todo lo recto que te han enseñado Itami, caminas sobre la Vía del Guerrero y sobre la del Saber, convergen tu actitud y tu aptitud en el único sendero, el de la integridad; pero aún hay a quienes has de tener como referencia. &lt;/em&gt;Todo esto lo pensaba Itami mientras sus ojos se iban a postrar en la silueta de un hombre y su hijo que, a pleno sol, pescaban en el río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iskandar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-1359642326184061549?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/1359642326184061549/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=1359642326184061549&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1359642326184061549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/1359642326184061549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/08/haikuf-el-pescador.html' title='Haikuf, el pescador'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-991033544420291601.post-7922897538317568063</id><published>2009-08-18T08:42:00.000+02:00</published><updated>2009-10-06T23:58:20.621+02:00</updated><title type='text'>Del conocimiento</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Un día ocurrió que cuatro de los más sabios de una aldea fueron llamados a un establo para reconocer a un animal que jamás habían visto. Como llegaron cuando ya la noche hubo caído, y resultó no haber luz en el establo, al no ver nada los cuatro sabios comenzaron a palpar al animal.&lt;br /&gt;Al salir les preguntaron, y cada uno expuso. Uno, describió al animal como una manguera gruesa, pues había palpado algo similar, otro lo describió como un abanico, otro como una columna, y aún otro sostenía que el animal tenía forma de lanza. Así, uno había tocado la trompa, otro la oreja, otro la pata y otro el colmillo, y ninguno tuvo una idea completa de lo que era un elefante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;Idea extraída de "El Mathnawi" de Jalaluddin Rumi&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iskandar.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/991033544420291601-7922897538317568063?l=lamansiondelelefante.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/feeds/7922897538317568063/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=991033544420291601&amp;postID=7922897538317568063&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7922897538317568063'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/991033544420291601/posts/default/7922897538317568063'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lamansiondelelefante.blogspot.com/2009/08/del-conocimiento.html' title='Del conocimiento'/><author><name>Iskandar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
