martes, 1 de diciembre de 2009

Aquí permanezco

Esa es la gran diferencia; a los pobres se les llama locos y a los ricos excéntricos. La misma locura, distinto trato, y una vez más la justicia se esconde. La Biblia dice que los últimos serán los primeros en el reino de los cielos. Yo digo que los últimos seguirán siendo los últimos, por los siglos de los siglos, amén. ¿Qué donde vivo? Habitación 103 ¿Que cual es mi familia? Estas paredes blancas, yo, y nada más, nada. ¿Qué si estoy loco?
El personaje se ríe exageradamente.
Después de tres años aquí encerrado les aseguro que ninguno de ustedes podría contestar a eso, este es el mejor lugar que conozco para volver loco a alguien que no lo está. Imagínenselo, un mundo donde el cielo es completamente blanco por el día y completamente negro por la noche. Aquí nada existe, a menudo me pregunto si yo existo. La realidad se desvanece y los sentidos dejan de ser útiles. Es igual que estar ciego, porque no veo más que blanco, es lo mismo que estar sordo porque no oigo más que mis pensamientos. ¿Huelen?
El personaje hace el gesto de olfatear.
¿No, verdad? Porque aquí no huele a nada, ni bien, ni mal, nada. Llegados a este punto ¿Quién sabe si lo que recuerdo es real? Puedo haber vivido alguna vez en la ciudad como recuerdo, pero también puedo habérmelo imaginado. ¿Los médicos? Al principio se lo dije muchas veces y se lo repetí otras tantas, pero no me escucharon, me oyeron pero no me escucharon. Cada vez que pareces un poco cuerdo te drogan y te someten a tratamientos ¡Tratamientos horribles!
El personaje pone cara de terror.
Al final he decidido convertirme en el loco que ellos quieren que sea. Ahí llega, el Dr. Barces.
El personaje cambia su ánimo. Enloquece.

6 comentarios:

Iskandar dijo...

A Oliver, que lo interpretó, aunque aún no lo hayamos visto.

Favole dijo...

Me ha gustado mucho tu entrada, y de ella he extraído una conclusión: a veces la gente se cree que somos de una manera y nos tratan como tal, moviendo los hilos y creyendo que nos conocen. Creen que somos de una determinada manera y que por ello juegan con ventaja. Están equivocados. Es aquí donde el subestimado, si quiere, puede ser muy listo, y jugar con ventaja: conociendo el juego del otro, puede mover las piezas a su antojo. Bien yendo a su aire, mostrando indiferencia y dejando al otro desconcertado por no actuar como espera. Bien siendo un actor, comportándose como se espera de él que se comporte, pero con la ventaja de saber que los demás son unos completos ignorantes.


M.

Favole dijo...

por cierto, nos vemos el jueves :)


M.

Darka Treake dijo...

Crítica o realidad?
Me gustaría pensar en que al tipo lo encerraron por pensar cosas como las que expones en los primeros versos...
víctima de una sociedad que no quiere cambiar, y se carga a todo agitador que proclama la verdad de su hipocresía...

No me atrevo, por otro lado, a llevarme a los psiquiátricos por delante, aunque siempre es tentador utilizarlos literariamente.

He estado ahí dentro, y es uno de los lugares más horribles que hemos podido crear...
Solo recordarlo, y la conductancia de mi piel se dispara...

En todo caso, muy buen relato, como siempre.
1abrazo crack!
nos vemos en breve! ya es diciembre!!!
Darka.

Lyda de Lost dijo...

Vaya... que bueno el texto. Me recuerda a una conversación que mantuve hace unos días con un amigo... Que interesante punto de vista, me ha encantado :)

En cuanto al Psiquiátrico, discrepo con Darka, no me parece uno de los lugares más horribles que hayamos construido, duro sí, pero los hay peores... no se si es xq llevo yendo a uno desde que soy pequeña y ya me he acostumbrado ...o no. Será que le tengo empatía ya ese lugar. Pero vamos, que hay lugares muuuuucho peores, eso lo tengo claro! :)

1 besico!!

Cristina Puig dijo...

Tu relato me ha recordado a una frase que leí, no recuerdo de que autor es pero decía: ¿loco?, yo no estaba, estábais todos!
Una historia excelente sobre la manipulación del hombre y la injusticia y un tratamiento exquisito del tema. Espero que nos veamos en diciembre!

Un abrazo,
Cris